Adicciones: tabaco, alcohol, cocaína, relaciones, comida… Conflicto biológico y Origen emocional

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¡¡Me siento vacío!!

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Hablamos de adicción cuando la persona mantiene ideas obsesivas y comportamientos compulsivos hacia una sustancia, objeto, comportamiento, relación (cómo veremos más adelante)… eludiendo su propia integridad emocional, física y/o mental en pos de aquello a lo que se mantienes adicta.

Tras las adicciones se hallan antiguos conflictos vividos con mamá o función materna (amor maternal) de una forma real o simbólica, bien sea por defecto (ausente = poca mamá) o por exceso (sobre protectora = mucha mamá); en cualquier caso siento que “mamá no me quiere como a mí me gustaría que me quisiera”… normalmente unidos a un papá ausente o muy estricto, rígido y/o severo (real o simbólico).

Las adicciones son el resultado del profundo vacío experimentado durante la etapa infantil (entre los 0 y 7 años) y/o adolescente. La persona se queda enganchada inconscientemente a este estadio dónde sintió la falta o carencia emocional, y su biología lo expresa bajo el reclamo de la adicción, sea del tipo que sea, con el fin de evitar el dolor.

Mensaje biológico

La adicción es, biológicamente, la necesidad de llenar un vacío emocional (casi podríamos decir existencial) con algo externo para, después de que pasen sus efectos, volver a  sentir el vacío con mayor crudeza e intensidad, por lo que la necesidad de llenarlo se hace cada vez más imperante.

Ante la pregunta ¿para qué la adicción?, la respuesta es para conseguir el amor, afecto, consuelo, cariño, aceptación, reconocimiento de mamá que, o bien no he tenido, o he tenido en exceso. El inconsciente biológico identifica simbólicamente en aquello a lo que se es adicto a la madre o función materna.

El resentir generalizado es del tipo: “la ………. (droga) me hace sentir seguro”, “yo solo no puedo con esta situación”, “no soy capaz de afrontar este problema” , “cuando tomo ………. (droga) me siento fuerte”.

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El niño reclama a mamá

La persona, aunque adulta por edad, es inmadura emocional. Su comportamiento denota el mismo sentimiento de impotencia de aquel niño asustado que corría buscando el consuelo de mamá; ahora son los retos de la vida, las nuevas experiencias, la responsabilidad de hacerse cargo de sí misma lo que la llevan a refugiarse o a evadirse mediante las drogas, o a utilizar inconscientemente éstas como medio para que mamá acuda a salvarme (rol de víctima).

Cuando hablamos de adicción normalmente acuden a nuestra mente imágenes relacionadas con drogas y estupefacientes, sin embargo hay personas adictas a la comida, al sexo, al trabajo, a ir de compras, a las maquinitas, a los juegos de azar e incluso a las relaciones, permíteme referirme a ellas como tóxicas, tal es el efecto dañino que conlleva para la persona en cuestión como para todas las circundantes.

De entre estas últimas voy a quedarme con el personaje que consume mamá; me refiero a aquellas personas adultas que siempre encuentran alguna excusa para estar con mamá: comen en casa de mamá, la visitan después de la jornada laboral antes de regresar a su hogar, la consultan antes de hacer tal cosa o de dejar de hacerla… y en el caso poco probable de que residan lejos de la casa materna, utilizan el teléfono a diario para hablar con ella (he tenido consultantes que incluso lo hacían varias veces al día).

Lejos de la emoción

Todas las adicciones tienen un punto en común: evitar bajar a la emoción como resistencia a volver a sentir el tremendo dolor ya vivido; esto ocasiona que en la adultez se vivan momentos de soledad, rechazo, desconfianza, de sentirse perdida, de desconexión de sí misma, sin saber qué es lo que se espera de ella ni lo que realmente quiere hacer… y si bien la adicción la traslada por un corto espacio de tiempo a un mundo de fantasía, también la regresa con mucha más fiereza a su “cruda realidad”.

En este estado, cada persona que la rodea, cada situación, tan solo es el reflejo de cómo realmente está su interior, el desconcierto ante la ausencia que generó la herida que permanece abierta y la necesidad de que alguien (teniendo su origen en los padres), tras ver su sufrimiento, le llene de amor.

Aunque lamentable, es gracias a vivir lo que no queremos, cuando adquirimos la fuerza, el coraje y la determinación de dirigirnos hacia donde SÍ queremos.

Veamos ahora detalladamente alguna de las adicciones más comunes puesto que adicciones hay tantas como identidades, y todas ellas (desde la adicción al juego de azar o a los videojuegos hasta el ir de tiendas) nos están queriendo decir que vayamos a buscar  el vacío sin sanar que viene de atrás.

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Alcohol

Detrás de las personas adictas al alcohol suele haber una madre sobre protectora que impidió al niño salir por sí solo de las dificultades típicas de la infancia, dando lugar a un adulto castrado que, ante la falta de coraje suficiente para resolver problemas o afrontar retos, se esconde en la adicción. Se trata de personas desvalorizadas que se rechazan a sí mismas: se ven como débiles, impotentes, inferiores, inútiles e inseguras; las acompaña una gran carga de culpa por sentirse incapaces de ser y actuar por y para sí misma y para los demás.

Esta adicción encubre un conflicto de drama familiar y de hogar destruido (= falta de dulzura). No se llega al padre si no es a través de la madre, hay una negación a aceptar su intransigencia y un deseo/miedo vivenciado conflictivamente de querer reconciliarles. Se hace imperante escapar de la realidad para construir una realidad propia, olvidar.

También, muy probablemente, nos encontremos frente a hijos no deseados, y da igual que este sentimiento haya existido por tan solo un instante y que después hayan sido hijos muy queridos, porque la impronta, en todos los casos, se queda grabada en cada una de las células para toda la vida. Es como si escucharan una voz que les recordara que papá, mamá o ambos no le amanDe alguna manera pareciera que la persona busca (inconscientemente) hacerse daño para, desde el niño (= rol de víctima), retar al padre o la madre a “que lo ame”… consiguiendo en numerables ocasiones que éstos se preocupen, le mantengan, le den dinero o le acojan de nuevo en casa.

Pero también hay otras muchas causas que terminan enraizando una emoción que más tarde tiende a ser reprimida a través del alcohol, como por ejemplo la de mantener fidelidad hacia un papá o una mamá alcohólica, o estar reparando por repetición a alguien del clan con el que estamos vinculados por fecha, nombre carácter…

Cuanto más se desvaloriza y victimiza la persona alcohólica, más indiferencia y actos de desprecio recibe: es como un círculo vicioso que no encuentra fin y recrea situaciones que, para no afrontarlas, las esconde tras el alcohol generando una distorsión psicológica y física. En estas condiciones el alcohol la hace sentir momentáneamente más vital y empoderada, pero casi de manera simultánea comienza, a través de la intoxicación, a deteriorarse y a atrofiarse el funcionamiento natural físico y mental. Esconderse en el alcohol te aleja cada vez mas de ti mismo/a.

El resentir sería: “¿de qué me sirve ser de tal manera o hacer tal cosa… qué más da?”, “me gustaría controlarlo todo, hacerlo todo… pero no puedo, me quedo solo… necesito la compañía que sólo el alcohol me da”.

Hemos oído muchas veces que “el borracho siempre dice la verdad”; ¿cuántas veces a lo largo de su vida han sido juzgadas, criticadas, desvalorizadas las palabras de una persona alcoholizada?

En el Transgeneracional buscaremos padres separados, violencia dentro del matrimonio, padres ausentes, mujeres con gran desvalorización.

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Tabaco

El tabaquismo está relacionado con el conflicto de dependencia con la madre junto con el de territorio; en estas personas se observa con frecuencia lo que se conoce como complejo de Edipo: la dependencia con la madre le impide obtener el amor del padre. El cigarro es la compañía que no juzga.

El fumador marca su territorio con el humo; metafóricamente, el gesto que realiza el fumador de aspirar con fuerza es la necesidad inconsciente biológica de “necesito aire, libertad”. La falta de espacio se aprecia sobre todo en la pubertad y adolescencia ante alguna obligación impuesta cuyo resultado sería “no puedo hacer, hablar, ir donde yo quiero pero tengo la libertad de fumar -en principio sin que me vean-“.

De adultos, el hábito de fumar habla de idénticos problemas por falta de espacio en las relaciones personales o de trabajo. Este es el motivo que nos encontramos cuando no conseguimos dejar el cigarrillo a pesar de querer dejar de fumar: es fundamental darme cuenta de cuál es el conflicto para que deje de ser inconsciente; de lo contrario continuaré interpretando las situaciones desde la misma necesidad.

Por último, si me siento desprotegido voy a crear una falsa atmósfera de seguridad en torno a mí y a escudarme tras el humo (= “poner un velo  / una cortina de humo”). Quizá quiera protegerme de lo que vivo y no me gusta de la realidad, de alguna persona o situación dolorosa o quizá ocultar (= que no se vean) ciertas angustias, miedos o tristezas profundas que no deseo expresar.

Este es el motivo de que haya personas que tras dejar de fumar comienzan a engordar; aquí lo que ocurre es que la desaparición del escudo origina un sentimiento de sentirse desprotegido. Se deja una adicción para entrar en otra, puesto que ambas procuran protección.

El resentir es del tipo: “me siento apartado del territorio, me siento apartado de mi madre” (madre ausente), “me siento invadido en el territorio, invadido por mi madre” (madre sobreprotectora), “me ahogo en esta conversación/situación/casa”, “me falta aire/libertad en mi casa”, “el aire de mi trabajo es tóxico (discusiones, abusos profesional…)”.

Recordemos una vez más que mediante la adicción, en este caso el tabaquismo, lo que se persigue es colmar un vacío que, en ocasiones, devienen incluso de necesidades pendientes de la más tierna infancia (tomas de pecho, calor, amor, afecto, cercanía de la madre… “quiero encontrar la paz de mi madre, quiero sentir su seguridad”).

Los pulmones significan vida, libertad, comunicación y autonomía, comunicación entre yo y el universo, y las personas intentan crear esa libertad (que no tienen con su madre) y esa comunicación (que no tienen con su madre), fumando. Date cuenta de qué es lo que realmente quieres y hazlo realidad. La verdadera comunicación solo puede ocurrir en un ambiente de claridad, y no rodeado por una cortina de humo.

Reseña importante

Si estás aquí, informándote sobre la interpretación de las dificultades desde una mirada diferente a la que ha sido por muchos años la habitual, sabrás que nuestros pensamientos e ideas presentes construyen nuestra realidad futura. Es importante que filtremos la información que nos llega, puesto que a todo lo que demos credibilidad pasará a formar parte de nuestras creencias… y lo que creo con mi mente, creo en mi vida.

Me refiero a las campañas existentes que nos quieren hacer creer que el tabaco tiene el poder de matar. Esto es falso, puesto que es imposible vivir una experiencia de enfermedad pulmonar o bronquial si no se da el instante de bioshock para que nuestro cerebro decida, que esta, y no otra, sea la mejor solución biológica.

Si vas a fumar, disfrútalo y hazlo con plena conciencia de que es un gusto tuyo. Puedes reflexionar sobre lo que te llevó a fumar el primer cigarrillo. También puedes hablar con mamá y quizá hasta arreglar las cosas con ella si la conversación la llevas desde lo que tú sentiste y apartas el juicio, porque lo que realmente te ahoga es la emoción que no expresas, la que guardas e impides salir.

Mientras continúes huyendo de ti mismo, mientras tengas miedo a fracasar, mientras no te permitas expresarTE la falta de amor que sientes, el cigarrillo seguirá siendo tu aliado.

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Cocaína

Generalizando, este tipo de drogas (cocaína, tranquilizantes, speed, heroína, marihuana…) se relacionan con el sentimiento de sentirse alejado, separado o ignorado por mamá, papá o ambos.

Es muy común que personas que de niños han tenido una madre o padre ausente (padres que no están en casa o bien, aunque están, los ignoran) busquen en este tipo de drogas huir del sentimiento de abandono (siempre y en todos los casos sea éste real o simbólico) o de una convivencia familiar no fortalecida y dolorosa.

Finalmente lo que se persigue es evitar entrar en la emoción de no sentirse lo suficientemente amado por los padres y que, con el paso del tiempo, se extrapola a otras relaciones (pareja, hijos, amistades…).

En algunos casos, el recurrir a la evasión mediante estas drogas se observa en personas que sienten un profundo dolor por haberse alejado de la familia, sobre todo cuando se ha disfrutado en otro tiempo de una hermosa vida familiar.

Resentir: “Me siento separado de mi familia”, “a nadie le importa lo que yo vivo y siento”, “creen que soy fuerte, pero no lo soy”, “necesito amor”.

Ahora me centraré específicamente en la adicción a la cocaína. Esta sustancia ayuda a manejar el sentimiento de rechazo o repulsión hacia el padre, o también, en la otra polaridad, del padre hacia la persona, puesto que aporta una sensación de desinhibición necesaria que le permita expresar lo que de otra forma no se atreve a decir o hacer (= miedo al qué dirán, a los juicios, a las críticas, a la separación).

La persona se siente impura, sucia (“quiero recobrar mi pureza”) y vive soledad pues teme haber perdido para siempre el respeto y la admiración de su familia, ya sea esta real o simbólica (“nunca van a quererme como antes”). La cocaína crea la ilusión de un despertar y de una mejor y fluida relación con los demás.

Proyecto Sentido de hijo no deseado e incluso de haber querido ser abortado (ya hemos visto que por muy querido que haya sido tras su nacimiento la impronta quedó graba a nivel celular). En el Transgeneracional buscaremos excluidos del clan.

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www.volviendoanacer.es | Terapia PsicoBioEmocional Madrid y Skype - Bioneuroemoción - Hipnosis - Adicciones: tabaco, alcohol, cocaína, relaciones, comida... Conflicto biológico y Origen emocional | ¡¡Me siento vacío!!Marihuana y hachís

Su consumo puede encubrir una demanda de ayuda para conducir una separación (padres, pareja…) y una necesidad de saber cuál es la posición que se ocupa (conflicto de identidad) frente a esa separación: “¿cuál es mi sitio?”, “¿qué se espera de mí?”.

La marihuana y el hachís son las drogas del adolescente que se busca a sí mismo, que no sabe muy bien dónde está su lugar, que se cuestiona para qué está en la vida y qué ha venido a hacer: “¿quién soy?”.

Nuestro cuerpo genera una sustancia llamada anandamina, que contiene THC (principio activo de la marihuana), y que es conocida como la “molécula de la felicidad” por su papel en la activación de los receptores cannabinoides en las células del cerebro que elevan la motivación y la felicidad (tanto la anandamina como la droga se unen a estos mismos receptores).

Te voy a mostrar algo muy interesante que he descubierto al recopilar información para este artículo: La anandamina juega un importantísimo rol en la gestación. Una vez se lleva a cabo la fecundación (=unión de óvulo y espermatozoide formando el cigoto) comienza la mitosis o división celular que ocupa los siete primeros días de embarazo.

Este proceso, que tiene lugar en las trompas de Falopio, requiere tal cantidad de energía que cuando el blastocito llega al útero está exhausto. Su entrada es triunfal y se celebra con una gran fiesta, puesto que es en ese momento cuando el útero segrega la molécula de la anandamina con la que recargar las pilas (recordemos, un cannabinoide) y que además será la que facilite la implantación para continuar con su desarrollo. En los casos en que esto no ocurra hablaremos de embarazo fallido… ¡¡date cuenta de la importancia que tiene el “llegar a tiempo”, puesto que un ligero retraso en la entrada al útero cuesta la vida!! (hablamos de tan solo unas horas).

Inconscientemente lo que se busca con estas drogas es volver a sentirse seguro, acogido, arraigado, enraizado, protegido… El estudio del Transgeneracional puede mostrar asesinatos, guerras, abortos provocados, emigrantes.

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Heroína

La adicción a la heroína aporta una impresión irreal de energía y gran optimismo que esconden la frustración y el dolor de no sentirse valioso, de no ser nadie en la vida.

Podríamos hablar de personas a las que pusieron el listón muy alto, tanto, que a pesar de luchar por ser aquello que los otros esperaban (sobre todo mamá y papá) nunca lo consiguieron: “¿de quién no he sido el héroe?”, “¿a quién defraudé?”, “¡tengo que ser el mejor!”.

El Sentido Biológico es el de anular el instinto visceral de agresión y/o violencia: “en lugar de matar a nadie… me mato yo”.

En el Árbol Genealógico buscaremos episodios de violencia, agresividad, total anulación de las personas.

Tranquilizantes

Los tranquilizantes mantienen a la persona en un estado de adormecimiento y, al igual que el resto de las adicciones, lo que se persigue es no entrar en contacto con la emoción: “si estoy dormido no siento rabia, enfado, miedo, tristeza…”.

Hay una negación a hacerse adulto responsable de sí mismo y a salir, por tanto, de la zona de confort. La persona prefiere hacer el avestruz (esconder las necesidades, sueños y anhelos) y mantener una postura conformista ante lo que vive, porque “… esto es lo que hay”.

La información que buscaremos en el Transgeneracional y Proyecto Sentido irá en la dirección de personas sacrificadas, resignadas, desvalorizadas. Podremos encontrar también yacentes.

Morfina

Es la mejor forma de anestesiarse para acallar las emociones por mucho tiempo retenidas: “no soporto el sufrimiento, el dolor tan grande que siento”.

Speed

Aporta una falsa sensación de movimiento que la persona aprovecha para actuar sin conciencia, y de esta manera huir de un pasado tormentoso hacia un futuro que, aunque incierto, la aleja del dolor. Miedos bloqueados, ira contenida.

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El alimento simbólicamente siempre lo representa mamá. Cuando hay una necesidad de comer y comer nos encontramos, entre otros, ante un programa de abandono y de falta de protección, dónde la persona ha de hacerse grande para ser vista. La adicción a la comida nos habla también de un sentimiento profundo de soledad.

Vemos por ejemplo cómo el niño pide amor una y otra vez a su familia; cuando no lo obtiene su cerebro es incapaz de gestionar esa frustración y hace llegar la información al cuerpo, en este caso al sistema digestivo, que esperará amor. El azúcar es el símbolo de la dulzura, del afecto y del amor. ¡¡El niño que trata de endulzar la vida compensa la falta de amor con chocolate!!

Transgeneracional de memorias de abandono (real o simbólico), hambrunas, hijos no queridos ni acogidos.

Sexo

Tras la adicción al sexo se hallan conflictos relacionados con el placer, dónde muy posiblemente la persona fue engendrada más por placer sexual que por amor,

La búsqueda a seguir tanto en el Transgeneracional como en el Proyecto Sentido será hacia las historias de “pecado sexual”.

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Por último trataremos el tema de la adicción a las relaciones que es, a mi parecer, la gran dependencia universal.

¿Cuántas personas viven sus vidas colgadas de alguien con el que sienten que no avanzan, que la vida se detiene…? ¿Cuántas soportan incluso maltratos verbales, psicológicos, sexuales, físicos… por no romper la relación? ¿Cuántas no pueden verse envejeciendo junto a su pareja y sin embargo ahí siguen, repitiendo más de lo mismo? ¿Para qué?

Una vez más, es el sentimiento de profundo vacío interior el que me lleva a:

  • la necesidad de llenarlo a toda costa a pesar del dolor,
  • la negación a no soltar la relación por temor a quedarme solo/a,
  • inventarme mil justificaciones para no salir de a la vida y darme cuenta de que soy capaz de vivir por mí misma,
  • rehusar mirar hacia dentro y abrirme a la emoción que escondo en mi interior,
  • no querer hacerme responsable de mi niño interior, por tanto tiempo olvidado y necesitado, y acariciar su dolor.

Sin embargo hemos de conectar con nuestro interior si queremos forjar nuestra propia identidad, si deseamos aprender a agradecer y a soltar , desde la certeza de que sólo lo que ha de ser para uno será, y de esta forma dar los primeros pasos hacia la libertad de acoger y escoger sin ningún tipo de temor.

Reflexiones

Interpretamos la realidad, y si bien en algunos casos los recuerdos que trae la persona se ciñen a los hechos reales, lo que habitualmente encuentro en consulta es tan solo el dolor que quedó recogido desde la mirada inocente y subjetiva del niño que soñó con que mamá fuera de la forma que a él le hubiera gustado que fuera. Sin embargo ahora eres adulto y quizá hasta tengas hijos, y te habrás dado cuenta que por más que quieras hacer las cosas correctamente y darles la atención que se merecen, hay momentos en los que te desbordas, momentos en los que necesitas desconectar y otros que agradeces la soledad.

Por supuesto que en ningún caso quieres herir o menospreciar a tus hijos y te esmeras en hacerles llegar lo mejor de ti… ¡¡pero es casi seguro que tus hijos tendrán algo que reprocharte por tu manera de quererles!! Tú no eres adivino, mamá tampoco lo fue… además, de no ser por estas experiencias, ¿cómo podríamos evolucionar?

Habla con tus hijos, invítales a que se muestren como son y acéptales sin condiciones, averigua cuáles son sus deseos, demuestra tu interés por sus experiencias diarias, escucha sus miedos, pregúntales qué momentos o juegos les gustaría compartir contigo… esto, por supuesto, atendiendo a su edad, porque cuando se trata de bebés basta con hacerles llegar tu amor a través de tus manos, tu mirada, tu voz… o estrecharles entre tus brazos y susurrarles lo importante que son para ti, para obsequiarles con el mejor de los regalos.

Hazte consciente de que ahora eres adulto, adulta, de que ya no necesitas la mirada de amor, aprobación o reconocimiento de mamá o papá, y responsabilízate del niño o la niña que vive en ti. (Con este link accedes al vídeo que tengo compartido en YouTube para sanar a tu niño interior).

Hay situaciones que han dejado tanto dolor, es tan grande el daño que se ha vivido, que puede transcurrir toda una vida sin querer mirarlo, sin querer sentirlo, y escoger lo que se antoja más fácil que es el esconderse tras una adicción. Cada persona lleva su propio ritmo y hay que respetarlo, sin embargo cuánto cambiaría todo si la humanidad (que somos todos) se diera cuenta del gran poder creador que tiene en sí misma… bueno, ¡¡en ello estamos!!

¿Qué hago con toda esta información?

Ante una adicción, sea ésta cual sea, lo primero que has de hacer es reconocerla, darte cuenta de la parte de ti que mantiene una necesidad para sofocar un vacío y tomar conciencia de que esto que ocurrió tuvo, en su momento, la intención de protegerte frente al dolor.

En ocasiones es suficiente identificar el motivo que dio pie a la adicción para comenzar a mirar la vida de otra manera y cambiar su rumbo. En otras, cuando el dolor ha sido muy profundo, recomiendo el llevar a cabo una consulta, pues mediante el acompañamiento se hace posible el llegar a esos duros momentos y, una vez expresada la emoción, darles un nuevo significado

Tú vida la haces tú a través de tus ideas y pensamientos… ¿por qué no, si así lo deseas, darle ahora el rumbo que tú elijas?

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Toda la información facilitada es para acercarte a una comprensión y NO para que te riñas o te sientas culpable, puesto que esta última es la “droga” que reúne más adictos y la más dañina de todas

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“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle).

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Redacción: Mari Ángeles Cámara – Volviendo a Nacer


– Gracias –


Porque tú tienes el problema pero también tú tienes su solución… te acompaño en el camino de vuelta a tu Ser, si es que encuentras obstáculos para acceder por ti mismo al origen de tu enfermedad, trastorno y/o situación conflictiva

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