Conflictos Biológicos de la Boca: Posición de Dientes y Muelas (Parte 1)

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¿Qué historia te cuentan tus dientes?.

“En nuestros dientes llevamos impresos todos los programas de las experiencias y vivencias de nuestros antepasados, así como nuestros propios conflictos”

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En los dientes están escritas nuestras memorias de tal forma que cada caries, cada malformación, cada pieza que se oculta o que se gira nos muestra la historia de una memoria, ya sea esta adquirida (por mi propio aprendizaje en el mundo) o innata (heredada por mi genealogía).

Las patologías dentales muestran el sufrimiento sentido a nivel inconsciente, y todas ellas se expresan en tres niveles: en el ego (= personalidad, mi manera de reaccionar ante los acontecimientos), en mi vínculo con mi árbol genealógico, y también en ser interior (alma, ser esencial…).

Es tanta la información que hay sobre los dientes, muelas y encías, y toda ella tan relevante, que he resuelto el dedicarles tres extensos artículos pues no me cabe la menor duda que serán de tu interés. En este en concreto encontrarás todo lo relativo a la interpretación de las piezas dentales en base a su posición en las arcadas y a su relación con los conflictos transgeneracionales y cronológicos (vivenciados por el individuo), así como el significado de las patologías más comunes. El segundo de ellos tiene como título Conflictos Biológicos de la Boca: Relación entre dientes y Órganos (Parte 2), y el tercero y último es el de Conflictos Biológicos de la Boca: Gingivitis, bruxismo, afta… (Parte 3).

Los dientes se alzan como la parte más dura de nuestro cuerpo (incluso más que los huesos); los dientes conforman nuestra estructura, nos brindan protección, y son una pieza clave en la supervivencia pues gracias a ellos podemos “atrapar el bocado”, ya sea este real o simbólico.

Pero además, e incluso añadiría sobre todo, los dientes y muelas se suman a la maravillosa danza del Universo dónde nada está ahí por azar, y así nos permite extraer una sustanciosa información en relación a cómo éstos se encuentren colocados, pues todos y cada uno de ellos nos transmiten fieles memorias transgeneracionales

Mapa sobre cristal pulido

El trabajo con los dientes aporta una información que complementa al campo de la BioNeuroEmoción® pero no puede abordarse como la misma pues varía de acuerdo a la evolución de cada individuo y es irrelevante la lateralidad (si es diestro o zurdo biológico),

El maxilar (= cielo) representa a nuestro padre como educador. La mandíbula (= tierra) representa a nuestra madre en el sentido de la crianza. La lengua es el verbo hecho carne gracias a la palabra, y los 32 dientes se corresponden con las 32 letras del alfabeto que escriben nuestra historia familiar.

Hasta la edad de tres años mi representación del mundo (= mi verticalidad) viene dada por la tierra / función madre (mandíbula) y por el cielo / función padre (maxilar), puesto que no está desarrollada la conciencia reflexiva. La mandíbula nos sirve de soporte para el reencuentro con la madre, y en el maxilar alojaremos la memoria de lo que encontremos de la función padre.

Llegados a los tres años tomamos conciencia de la propia existencia y aparece el yo soy, que en un principio se sitúa entre el cielo (maxilar = función padre) y la tierra (mandíbula = función madre). Christian Beyer tiene una frase que me encanta, dice así: “El ser humano es una chispa de vida entre el cielo y la tierra”.

Sin embargo a no mucho tardar el yo soy toma un lugar diferente, este es en la mandíbula, desplazando a la función madre al maxilar; éste queda entonces dividido en dos partes: la de la izquierda ocupada por la función madre, y la de la derecha por la función padre.

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Los fusibles del organismo

Los dientes son fragmentos de cristal que, al igual que el resto del cuerpo, contienen y transmiten la corriente eléctrica, de tal manera que cada uno de ellos es receptor y emisor de información.

Los dientes vienen a ser como los fusibles de nuestro organismo. Tal y como desarrolló el dr. Ryke G. Hamer, cada vez que atravesamos un momento conflictual condimentado con unos determinados ingredientes (que dan lugar a lo que se conoce como bioshock), este es recogido simultáneamente por nuestra psique, cerebro y órgano.

De acuerdo a la interpretación que la persona realice de la situación concreta así se ve afectada una u otra zona del cerebro (conocida como foco de Hamer) y, de la misma forma, el órgano “dañado” del cuerpo. Es aquí donde nuestros fusibles intervienen, puesto que gracias a ellos se disminuye la cantidad de masa conflictiva descargada sobre el órgano. 

Veamos ahora los cuatro cuadrantes en los que dividimos la boca, teniendo en cuenta que la imagen está contemplada de frente; esto significa que la parte que se sitúa a la izquierda corresponde a nuestra parte derecha:

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www.volviendoanacer.es | BioNeuroEmoción, Hipnosis, Regresiones, Numerología, Coach personal y transpersonal | Conflictos Biológicos de la Boca: Posición de Dientes y Muelas (Parte 1) | Mapa sobre cristal pulido1)Primer cuadrante, que representa al clan y la figura del padre (los problemas en este primer cuadrante suelen indicar conflictos pendientes de resolver con el padre)..

2)Segundo cuadrante, que representa a la familia y la figura de la madre (aquí los problemas suelen indicar conflictos pendientes de resolver con la madre).

3)Tercer cuadrante, representa el hogar (arquetipo femenino).

4)Cuarto cuadrante, representa el trabajo (arquetipo masculino).

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La numeración de los dientes comienza en los incisivos, situados en el parte central, y termina en las muelas del juicio. Para hacer correctamente la lectura de los dientes que viene a continuación, has de tomar el primer número como indicador del cuadrante al cual pertenece la pieza, y el segundo con la colocación del diente en la arcada. Por ejemplo, el número 26 hace referencia a la pieza 6 dentro del segundo cuadrante; el número 15 nos habla de la pieza 5 dentro del primer cuadrante.

Significado de cada diente

A continuación te expongo el significado de cada diente, indicando en primer lugar el nombre por el que es conocido, al que sigue su nombre simbólico y por último el número que ocupa en las arcadas. Las patologías a las que me refiero en las descripciones incluyen cualquier problema que se de en la pieza: sarro, caries, fractura, agenesia, corona, extracción, endodoncia, absceso, implante. 

Incisivo central Raciocinio 11 Arquetipo masculino (noción de padre, hombre, Dios). El rol que tiene el padre. Mi imagen hacia el exterior desde la mirada del padre.
21 Arquetipo femenino (noción de madre, mujer, Tierra). El rol que tiene la madre. Mi imagen hacia el exterior desde la mirada de la madre.
Comienzo 31 Apertura hacia la vida, nuevos comienzos, recepción de la madre.
41 Apertura hacia la vida, nuevos comienzos, recepción del padre.

Los incisivos hablan de mi imagen y de cómo me veo, expreso, hago con respecto a mis relaciones. Recordemos que es la función del verbo la que nos diferencia del reino animal.

Los superiores son los dientes que reciben más atención por mi parte pues a través de ellos me muestro al mundo  y, de acuerdo a la imagen que ofrezca, así será la manera en que los otros me vean.  Estos dientes muestran mi personalidad: mi luz, pero también mi sombra (miedos, angustias, aversiones, traumas, tristezas…). El 11 hace referencia a cómo me he construido desde la mirada de mi padre, el 21 desde la mirada de mi madre. Las patologías aparecen ante las situaciones en las que me siento herida (ego) y pierdo mi autoestima.

Los inferiores se relacionan con mí parte más frágil y vulnerable que procuro mostrar tan sólo con los míos.  El 31 hace referencia a cómo mi madre me recibió al nacer, y el 41 a cómo lo hizo mi padre. Las patologías evidencian mis heridas  y miedos más profundos, como puede ser el temor a morir por no haber sido atendido o sentirme rechazado. 

También el 11 y el 21 representan, respectivamente, al rol paterno y al rol materno. El diastema o separación entre los dientes es considerado un signo de sufrimiento de adaptación. Cuando ésta aparece entre los dientes 11 y el 21, nos muestra la separación que existió entre un padre y una madre en nuestro árbol, teniendo en cuenta que también puede darse si ha habido una interposición de algún individuo en la unión de los padres. El hecho de que la persona lo muestre también indica que, o bien ella ha vivido o está viviendo el mismo conflicto, o bien lo ha vivido con sus padres.

Cuando haya una fractura en forma de “Ʌ” en el 11 y el 21, se tendrá en cuenta cuál es la relación entre el padre y la madre. Si la fractura es incisal (= horizontal) habla de la necesidad de romper un vínculo con una fuente dominante; si se trata del 11 sería mi posición en relación a mi padre, si es el 21, mi posición en relación a mi madre. Cuando la fractura sea lateral muestra el que “algo del progenitor ha desaparecido”, del padre si es el 11, de la madre si es el 21.

Cuando uno de los dientes aparece recto y el otro torcido, la memoria es de un padre y una madre que se daban la espalda. Puedes hacer otras lecturas como, por ejemplo, si el 21 está por encima del 11 veremos que hubo una madre que estuvo por encima del padre, y de la misma manera si sucede a la inversa.

Incisivo

lateral

Comunicación 12 Facilidad para expresarme con mi padre de igual a igual.
22 Facilidad para expresarme con mi madre de igual a igual.
Relación 32 Cómo me relaciono con mi madre.
42 Cómo me relaciono con mi padre.

Continuamos con los incisivos laterales que, al igual que los centrales, hablan de mi imagen y de cómo me veo, expreso, hago con respecto a mis relaciones.

Los superiores tienen que ver con la comunicación. Tienen que ver por tanto con el sentirme bien, a busto conmigo mismo, satisfecho, cómodo en mi manera de expresarme hacia el exterior. El 12 es mi comunicación con el padre, de igual a igual; el 22 mi comunicación, también de igual a igual, con mi madre. Las patologías en estos dientes suceden si es que siento que no puedo comunicarme o expresarme tal y como deseo.

Los inferiores hablan por entero de cómo me relaciono con las personas de mi entorno más cercano, allá donde se crea el escenario para manifestar mis secretos así como mis sentimientos más profundos hacia ellos. El 32 corresponde a la relación con mi madre; el 42 con mi padre. Las patologías en estos dientes manifiestan por tanto la carencia de mi relación con el padre y/o la madre (reales o simbólicos), y que incluye desde una disminución en el contacto hasta el completo abandono.

El 12 y el 22 son los dientes de la comunicación, tanto del lenguaje verbal como del no verbal. Representan la capacidad de expresarse de igual a igual.

Cuando presenta agenesia (falta de formación o de desarrollo) en el 12 y/o el 22, la memoria que expresa es la de despotismo y dictaduras del padre o del árbol paterno, y/o de la madre o árbol materno, respectivamente.

Si el 11 está por encima del 12, la lectura es la de sentirme bajo la dictadura de un padre déspota; si está apuntando hacia afuera indica que considero que “el otro es más importante que yo”.

Cuando he vivido la falta de protección de la madre o me he tenido que proteger de ella, aparece una patología en el 32; si esto mismo es en relación al padre lo hace en el 42.

Los dientes 31, 32, 41 y 42 (incisivos inferiores) gestionan las necesidades (“quiero que me quieran”) y necesitan de los 11, 12, 21 y 22 (incisivos superiores) para obtener su significado.

Colmillo o Canino Voluntad 13  Firmeza en mis propósitos frente al proyecto del padre.
23  Firmeza en mis propósitos frente al proyecto de la madre.
Orígenes 33  Memorias heredadas de mi familia materna.
43  Memorias heredadas de mi clan paterno.

Estos dientes manifiestan tanto mi origen como mi voluntad. Los colmillos representan mi defensa sobre mis posesiones y, por supuesto, sobre mi propia vida; gracias a ellos puedo protegerme del predador (biológicamente hablando). Unos buenos colmillos me hacen sentirme seguro y fuerte y es la mejor manera de mantener alejado al enemigo.

Los superiores representan mi voluntad y mi potencia para conseguir mis objetivos. Voluntad es mantener en mi vida constancia, certeza, firmeza y tenacidad interior. Mirar sin miedo hacia el futuro desde un presente consciente, sorteando cualquier obstáculo que se interponga en mi camino. El 13 se relaciona con persistir en mi voluntad frente a los proyectos de mi padre, el 23 en cuanto a los proyectos de mi madre. Aparecerá cualquier tipo de patología si mi voluntad pierde fuerza, si me doblego ante las reglas preestablecidas o si me incapacito para asumir mi poder personal para dirigir mi vida.

Los inferiores manifiestan los recursos recibidos a través de mis antepasados, mi fuerza vital heredada, mi ahínco para seguir adelante, mi firme posicionamiento en la defensa de mi territorio. El 33 es en relación a la herencia de la familia materna; el 43 la herencia del clan paterno.  Las patologías me indican mi inconformidad con las herencias recibidas (creencias, costumbres, tradiciones…).

Unos colmillos redondeados hablan de sometimiento, falta de coraje y voluntad, mientras que los que son finos y puntiagudos representan, en la otra polaridad, el afán casi primitivo de alcanzar los retos pasando por encima de todo y de todos. En los dos casos manifiestan una profunda desvalorización.

Cuando el 43 no está recto, las memorias son de caída real o simbólica, como por ejemplo de ruinas, la pérdida de tierras, casa, y también de recuperar una propiedad.

Cuando el colmillo definitivo aparece y el de leche no se ha caído aún, buscaremos una memoria transgeneracional de un niño que ha tenido que ser mayor demasiado pronto.

El canino incluido o canino ectópico en horizontal evidencia memorias de sumisión / violación; cuando está en vertical las memorias son de derecho de pernada (derecho que ejercían los señores feudales para tomar a sus siervas el día en que se casaban) y/o de rechazo a las tradiciones.

Primer premolar Audacia 14 La audacia que veo y reconozco en mi padre.
24 La audacia que veo y reconozco en mi madre.
Metamorfosis 34 Aceptación de los cambios. La sexualidad desde la mirada de mi madre.
44 Aceptación de los cambios. La sexualidad desde la mirada de mi padre.

Todos los premolares aparecen en la etapa de la adolescencia y no son sustitutivos de ningún diente de leche, es decir, son exclusivos del adolescente. Están asociados a lo emocional y nos dan la verticalidad entre el cielo (padre) y la tierra (madre), el equilibrio de nuestro corazón. Estos dientes muestran la evolución de mis decisiones en el periodo de la gran transformación interior, la aceptación de los cambios y el paso hacia la madurez.

Los superiores representan la audacia que tengo para enfrentar lo desconocido, siendo el 14 la audacia que veo y reconozco en mi padre, y el 24 la que veo y reconozco en mi madre. Mi capacidad para enfrentar objetivos, retos, hacer proyectos y transformar mi vida. Las patologías en estas piezas me muestran una desvalorización conmigo mismo ante mi negativa a mostrarme tal y como soy y reconocer a mi guerrero interior. No me permito salir de lo establecido, rebelarme, cambiar.

Por su parte, los inferiores definen mi aceptación ante los cambios físicos por los que atraviesa mi cuerpo. Representan mi sexualidad y sensualidad en relación a mi feminidad o masculinidad. El 34 habla de cómo vivo mi sexualidad tal y como la recibí de mi madre, el 44 tal y como la recibí de mi padre. Se verán afectados si manifiesto repulsión hacia mi cuerpo, mi sexualidad y/o mi sensualidad, o hacia los placeres que obtenga de ellos.

Segundo premolar Discernimiento 15 Mi emancipación del padre.
25 Mi emancipación de la madre.
Afirmación 35 Auto-afirmación en lo que yo quiero frente a la madre.
45 Auto-afirmación en lo que yo quiero frente al padre.

Los segundos premolares evidencian las separaciones así como nuestras dependencias a todos los niveles.

Los superiores hablan de mi capacidad para liberarme de las creencias familiares y cortar de esta manera con el vínculo paterno (el 15) y materno (el 25), y forjar de esta manera mi propia identidad. Las patologías devienen de anularme en mi decisión de emanciparme intelectual y emocionalmente, de relegarme a un segundo plano o de incapacitarme en decir no cuando realmente lo siento.

Los inferiores manifiestan mi equilibrio emocional en la separación, mi auto-afirmación en lo que yo quiero para mí, contemplado hacia la madre si es el 35, o hacia el padre si es el 45.  Sufrirán cualquier tipo de lesión cuando aparezca la duda de si esto es realmente lo que tengo que hacer, o no pueda concebir o asimilar el alejamiento.

Los premolares supernumerarios muestran la memoria de un gemelo evanescente.

Primer molar Padre / Madre 16 Yo ante la autoridad del padre. El lugar que me ha adjudicado mi padre.
26 Yo ante la autoridad de la madre. El lugar que me ha adjudicado mi madre. 
Papá / Mamá 36 La seguridad afectiva y material que recibo de mamá.
46 La seguridad afectiva y material que recibo de papá. 

La pieza número 6 aparece sobre los seis años y no sustituye a ninguna otra, siendo el primer molar permanente. Esta pieza hace el vínculo con el grupo a través del padre y la madre; representa “la identidad biológica”.

Estos primeros molares cargan por tanto con la memoria de nuestros primeros seis años de vida, en los que la persona debiera haber recibido seguridad, consideración y merecimiento, y que ahora devienen en saber cuál es en el presente el lugar que le corresponde ocupar, así como saberse capaz de procurar el alimento que necesita, ya sea este real o simbólico.

Los superiores definen mis raíces así como el núcleo familiar: mi origen, el sitio donde he nacido y crecido, el lugar que he ocupado en mi familia, el alimento real y afectivo recibido, mi pertenencia, la seguridad en el entorno familiar. El 26 soy yo ante la autoridad de la madre, y el 16 yo ante la autoridad del padre, así como del lugar que cada uno de ellos me hanadjudicado. Marcan “lo imposible”, haciendo que el deseo se convierta en sueño. Estas piezas se ven afectadas cuando no se ocupan de mí, cuando ha habido ausencia o sobreprotección por parte de los padres, injusticias, desmerecimientos, castigos, enfrentamientos….

Los inferiores representan a mis padres simbólicos que, al cubrir mis necesidades tanto materiales como afectivas, me aportan seguridad. El 36 habla de la seguridad afectiva y material que recibo de mamá, y el 46 de la que recibo de papá. Las patologías muestran la ausencia de seguridad y el temor de no disponer del afecto y/o la economía que necesito.

Segundo molar Transgresión 17 Yo contra las normas del clan. Me desenvuelvo en la sociedad desde lo que he recibido de mi padre.
27 Yo contra las normas de la familia. Me desenvuelvo en la sociedad desde lo que he recibido de mi madre.
Unión 37 La confianza con mi madre.
47 La confianza con mi padre.

Aparecen sobre los doce años a la par que las hormonas sexuales. Representan la fase de la autonomía del pensamiento y la aparición del conflicto contradictorio entre cuerpo y mente, “si pienso diferente quedaré excluido del clan”. Estas muelas cargan con la memoria de nuestros doce primeros años, y se relacionan con mi realización en la sociedad, atendiendo a mi capacidad para ocupar un lugar en ella (laboral, familiar, relacional…).

Los superiores manifiestan mi actuación contra las leyes, normas y costumbres familiares así como mi desenvoltura en la sociedad: mi apertura, confianza y apoyo tanto en el dar como en el recibir. El 27 desde lo recibido por mi madre, el 17 desde lo recibido por mi padre. Las patologías en estas piezas pueden aparecer si siento que no pertenezco al clan, si soy un excluido, si desconfío de los otros o los otros desconfían de mí… “he de salir por mí mismo de esta situación”, “nadie me ayuda”.

Los inferiores representan a mis seres más allegados (pareja, buenas amistades…), aquel o aquella persona en la que confío plenamente; el 37 con relación a la madre real o simbólica, el 47 con relación al padre. Las patologías representan engaños, traiciones y/o decepciones en este tipo de relaciones.

Es importante remarcar que los programas transgeneracionales heredados se reflejan muy especialmente en las raíces, por lo que tendremos en cuenta si están juntas, una por encima dela  otra, hacia atrás, etc… Cuando las raíces del 17 están soldadas hay una memoria de exilio. Cuando las raíces del 37 están juntas muestran la memoria de muerte de una mujer en el parto; también la forma de la raíz de esta muela nos habla de la memoria de un gemelo perdido o del nacimiento de un hijo de sexo contrario al deseado.

Tercer molar Juicio 18 Soy parte del Universo. Soy un ser maduro. Soy un ser libre frente a mi padre.
28 Soy parte del Universo. Soy un ser maduro. Soy un ser libre frente a mi madre.
38 Soy parte del Universo. Soy un ser maduro. Soy un ser libre frente a mi madre.
48 Soy parte del Universo. Soy un ser maduro. Soy un ser libre frente a mi padre.

La llegada de las conocidas muelas del juicio aparecen entre los 18 y 21 años marcando mi adultez, representan mi más completa individualización (= “la totalidad de mí”), la justicia y autonomía, reflejan mi madurez y sentido común en la toma de decisiones así como mi capacitación para sobrevivir por mí mismo y hacerme cargo de mi propia familia. El hasta entonces yo soy pasa a convertirse en el Yo Soy: Soy un ser libre, Soy parte del Universo, Soy parte de la Unidad. Es mi deseo nacer a mi universo interior. Las patologías en estas piezas delatan mi inmadurez y mi negación a hacerme cargo de mi propia vida.

El dolor físico que me aqueja con las salida de las muelas es directamente proporcional al dolor emocional  que me invade “pues si crezco, si dejo de ser un niño, ya no estaré con papá y mamá”,  por lo tanto habrá una gran diferencia entre extraer las muelas siendo consciente de lo que me indica el dolor (asumir que ha llegado el momento de abandonar el nido), a hacerlo sin conciencia (rechazar rotundamente el hacerme adulto para seguir estando bajo las faldas de mamá). Si el dolor aparece más adelante habré de mirar cuál es la dependencia que me cuesta dejar.

Cuando no sale la muela del juicio evidencia que tengo un gran miedo a morir.

La madurez adquirida con la aparición de las muelas del juicio trae consigo el dejar de temer los juicios, críticas y opiniones ajenas, y de la misma manera la toma de conciencia de mis propios juicios, críticas y opiniones hacia los otros… pues esto es, sin duda, lo que traerá a mi vida la más absoluta libertad.

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Algunas de sus patologías

Como vemos, cada patología dental nos da una información concreta sobre lo que se está viviendo. Así, el hueso basal manifiesta mi identidad, lo que “yo soy”; el ligamento dental mis gestos, movimientos, lo que hago.

Los abscesos periapicales hablan de la persona que se convence de que “todo está bien”, para evitar entrar en sus emociones y sobre todo a expresarlas. El granuloma cuando la persona que, acostumbrada a negar un problema, se permite relativamente a hacerlo. El quiste se presenta si es que se retiene, controla y reprime el exceso.

El ángulo mandibular está ligado a la vergüenza. Cuando la prognatia (mandíbula se adelanta) sería, por ejemplo, el avergonzar a un padre por elegir una profesión diferente a la suya o no continuar con el negocio familiar, es decir, no seguir con el proyecto sentido que el padre deseó para él; en el transgeneracional buscaremos memorias de vergüenza del jefe del clan. Cuando la retrognatia (mandíbula no crece) es el niño que molesta por no llega en buen momento, y en este caso podemos buscar en el transgeneracional a la persona que quisieron esconder para evitar la vergüenza, como pudo ser por ejemplo la jovencita que quedó embarazada sin estar casada (“no debo molestar… mamá no existo, no te preocupes”). Cuando la articulación está bloqueada manifiesta la falta de articulación consigo mismo: la persona no se escucha, no se oye, ligado en ocasiones a la manifestación de acufenos.

En la mordida abierta el maxilar no alcanza la mandíbula; la memoria es de padre no asignado. En la mordida de borde a borde el mensaje es “para que puedas vivir te saco… de la familia (izquierda), del clan (derecha)”. La sobre mordida nos habla de la pareja parental (padre y madre), el hijo es el escaparate del éxito de los padres (“este niño es para nuestra gloria”).

El apiñamiento que da lugar a malposiciones dentarias, provocando la pérdida de la verticalidad de las piezas, evidencia el sentir que se ha perdido el sentido de la vida, y/o que se vive bajo la voluntad de los otros. El diente invaginado guarda un secreto familiar; es el rastro del “no dicho” heredado de un pariente que marcó a la descendencia o a la madre en el periodo de embarazo.

Una dentina imperfecta evidencia una memoria de un hijo rechazado en el transgeneracional (“en el mundo no hay sitio para mí”).

Procuremos antes de realizar cualquier operación en la boca investigar qué es lo que el síntoma me quiere indicar. Por ejemplo, el empaste sella las emociones ocultas y aísla a la persona de la vivencia que se niega a soportar. No obstante, a través del lugar donde se encuentre el empaste, se podrá llegar con perfecta precisión al tipo de emoción, el periodo de la infancia donde ocurrió así como el padre con el que se tuvo la experiencia conflictual. Por su parte, el implante es un engaño si no estás preparado a recibirlo, hacerse implantar sin haber tomado conciencia es un combate contra uno mismo.

Los puentes representan la necesidad de aferrarse a algo o a alguien para sentirse más fuerte; los dientes vecinos a los que se fija el puente inmoviliza las facetas de la personalidad que corresponden a esas piezas. La ortodoncia no solo trata la malposición dental, sino también el inconsciente familiar transmitido por la genealogía.

Por último, la caries es la gestión de un sufrimiento inconsciente no resuelto. Cada caries nos invita, en función de la zona dónde se localice, a investigar cual ha sido el conflicto vivido teniendo en cuenta la faceta de la pieza en particular; así tenemos que si la caries es de esmalte es “negarse a morder”, de dentina “rechazo de la realidad”, incisal es “falta de aprobación”, oclusal “falta de confianza”, mesial-distal “limitaciones”, lingual “lo interior”, vestibular “lo exterior”, y de cuello “desvalorización”.

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Todas las patologías devienen de habernos identificado erróneamente con nuestra dimensión biológica, ¡claro que mi cuerpo viene de mi padre y de mi madre!, ¡claro que mi comportamiento y mis reacciones fueron programados por el árbol!… pero lo que Yo Soy en mi interior no viene de nadie: Yo Soy Vida
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¿Alcanzas a ver cuál ha sido el sentido de tu sufrimiento?

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– Gracias –


Porque tú tienes el problema pero también tú tienes su solución… te acompaño en el camino de vuelta a tu Ser, si es que encuentras obstáculos para acceder por ti mismo al origen de tu enfermedad, trastorno y/o situación conflictiva

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6 replies on “Conflictos Biológicos de la Boca: Posición de Dientes y Muelas (Parte 1)

  • Norma

    Qué pasa cuando no salen! Mi niña de 7 años en su radiografía salen todos sus dientes menos el colmillo inferior derecho

    Responder
    • Mari Ángeles Cámara

      Buenos días Norma, la pieza 43 nos habla de las memorias heredadas del clan paterno. A grandes rasgos, pues para profundizar se haría necesario una consulta, puedo animarte a que busquéis y saquéis a la luz los secretos que pudiera haber en el clan paterno (en este caso del papá de tu hija), ya que pareciera una necesidad de quererlos ocultar. Gracias por tu comentario.

      Responder
  • Nina

    Hola Mari Angeles!
    En el año 2007 me hice un trabajo de ortodoncia en la mandíbula inferior, el diente número 41 se había movido apiñándose y saliendo de la línea de la mordida. Mi ortodoncista me iba a extraer las muelas del Jucio, pero yo no quise, las tengo perfectamente emergidas y son bastante peculiares morfológicamente, sin pensarlo ni un poco, de un impulso muy decidida pedí que me hiciera la extracción de la pieza 41.
    Pase casi un mes silbando hasta que se acomodaron los dientes. Lo singular, al leer su significado , es que tenía que ver con la recepción del Padre, me he reido mucho. Mi padre esperaba que fuera varón, y al inicio ni a la clínica a verme quiso ir; luego lo superó y yo misma lo tenía super aceptado, soñaba a chiste familiar; porque la realidad es que tengo temple de vikingo. La pregunta es cómo me afecta esa extracción sobretodo con la otra información asociada. Y cómo podría reparar energéticamente lo que se haya modificado al sacar ese diente. Muchas gracias!
    Excelente artículo.

    Responder
    • Mari Ángeles Cámara

      Hola Nina, muchas gracias por tu comentario.
      Dices que fue un impulso el determinar que te extrajeran el 41. No me indicas la edad que tienes actualmente, pero posiblemente se trata de un ciclo celular que se repite a la edad que tenías en el 2007, en la cual “decides” eliminar el sufrimiento inicial de no ser recibida por el padre… “lo eliminas” para dejar espacio al resto de potenciales y virtudes que están en ti queriendo aflorar, y te ratificas en mantener las muelas del juicio, una forma de decretar que eres adulta y responsable en cuanto a tus decisiones. Si tu padre reacciono de esta manera es que él a su vez tampoco fue recibido “con los brazos abiertos” por el suyo. Envíale perdón y reconocimiento, y después que revierta plenamente en ti desde él.
      Recibe un fuerte abrazo.

      Responder

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