Fibromialgia: Conflictos emocionales

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Ni contigo ni sin ti

¿Cuánto te duele tu cuerpo? Así mismo te duele el Alma

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Desde la BioNeuroEmoción® entendemos que la persona con fibromialgia está viviendo un fuerte y prolongado sufrimiento interior consecuencia de sus relaciones familiares. La definición de los vocablos que componen esta palabra son muy significativos:

  • Fibro: Son las fibras familiares. Hace por tanto referencia a las relaciones familiares: los lazos, vínculos, agarres (=dependencia) familiares que crean una obligación de responsabilidad de la persona hacia su familia. La parte afectada es el tendón que tiene que ver con problemas situados en el presente, es decir, la persona vive preocupada por lo que le está ocurriendo en este momento.
  • Mio: Es el músculo y por tanto la fuerza. De acuerdo a mi manera de relacionarme voy a poder sentirme fuerte (=con “potencia”) si me valoro y me respeto (=tomo decisiones por y para mí), o con falta de fuerza (=impotencia) cuando antepongo ante mí a la familia y me someto a ella.
  • Algia: Es dolor. Hemos de tener en cuenta que siempre el dolor físico es directamente proporcional a la intensidad del dolor emocional.

Nadie me cree

Durante mucho tiempo la fibromialgia ha sido considerada como una de las “enfermedades fantasmas” debido a que el dolor músculo-esquelético y el cansancio extremo, síntomas que habitualmente aparecen desde su comienzo, no “se dejan ver” por las personas de su entorno.

Como más adelante veremos, la principal característica de las personas que manifiestan esta enfermedad es su gran desvalorización.

¿Qué ocurre pues cuando a pesar de expresar el dolor que sienten “nadie las cree”? Ocurre que crece su desvalorización y con ella su entrega hacia los demás, y como todo lo que anhelan en la vida (=“la zanahoria que persiguen”) es la aprobación y el reconocimiento de la familia (padre, madre, hermanos, hijos… pero también familia simbólica), cumplirán rigurosamente todo lo que se las exija (=todo lo que se exigen a sí mismas) con el fin de obtenerlo aunque ello conlleve un sobre esfuerzo, y en consecuencia un mayor dolor y sufrimiento.

Esta es la trampa dónde sin darse cuenta estas personas se quedan enganchadas, porque al igual que le sucede al burro de la fábula, tampoco ellas van a conseguir atrapar la zanahoria: por más que antepongan su familia ante ellas mismas, ante sus propias necesidades y sufrimientos, van a lograr que los demás las quieran como a ellas les gustaría que las quisieran.

Las estadísticas nos muestran que la fibromialgia afecta sobre todo a las mujeres (90%). Esto, por supuesto y como todo, no se debe al azar. Es la mujer la que durante generaciones y generaciones ha sido educada en el servilismo. Es la mujer la que ha callado y ha aceptado, sumisa, cuanto se la exigía. Es hora de que comencemos a expresar nuestros sentimientos y deseos. Es hora de gritar nuestros sufrimientos.

Conflictos biológicos y su relación con los síntomas

Los conflictos biológicos que simultáneamente vive la persona con fibromialgia son básicamente cuatro, a saber:

  • Conflicto de dirección.
  • Conflicto de doble obligación.
  • Conflicto de contacto impuesto.
  • Conflicto de Identidad.

Conflicto de dirección

Este conflicto afecta a las glándulas suprarrenales que secretan (entre otras) el cortisol, hormona encargada de mantener el nivel de energía apropiado en nuestro organismo. Cuando su producción es deficiente aparece la debilidad y el cansancio.

¿Qué hace una persona cuando se encuentra cansada? Descansar (=”dejar de cansarse”). ¿Cómo lo hace? No moviéndose. Y es este, precisamente, el Sentido Biológico de la disminución de cortisol. La persona con fibromialgia necesita pararse porque siente que “anda perdida por el mundo”, que “ha llevado un rumbo incierto en su vida” y ha de retomar nuevamente su camino. Pero sucede que esta idea la deja aún más paralizada porque teme que si lo hace va a ser rechazada por su familia… y eso, para ella, es inconcebible.

  • Cansancio, fatiga extrema: Cuando se ha estado luchando un día sí y el otro también durante mucho tiempo, la resistencia al esfuerzo disminuye y con ella la fortaleza de la estructura (el músculo se vuelve “impotente”). La persona se alza como “soy el pilar de mi familia” y aguanta porque “es la cruz que Dios me ha dado”. Haz caso a tu síntoma que te dice: ¡¡Para y deja de cargar con tanto peso!!.

Conflicto de la doble obligación

La persona se siente incapaz de tomar una decisión en lo que para ella supone un doble compromiso familiar que debe solucionar al mismo tiempo. El resentir es “tengo que hacer esto por mamá -por ejemplo- aunque ella me haga sufrir”. Es tan acérrima su fidelidad familiar que opta por mantenerse enferma antes que salir de ese patrón y comenzar a vivir su propia vida: “no tengo derecho a hacer otra cosa”, “¿qué van a pensar de mí?”, “si no lo hago yo… ¿entonces quién?”.

  • Dolor persistente: Aunque el dolor se deja sentir en todo el cuerpo, hay unas zonas que se resienten más que otras como son las rodillas. El dolor en esta articulación está indicándome que “me obligo (o siento que me obligan) a arrodillarme frente a la autoridad (=¿quién es para ti la autoridad?)”.  La persona sufre porque en su interior se enfrentan dos fuerzas contradictorias muy poderosas, y es que por un lado “quiero dejar de someterme a mi familia (ya hemos visto padre, madre… real o simbólico) que me causa sufrimiento” y por otro “no puedo cortar este lazo porque sin ella muero”.

Conflicto de contacto impuesto

Las personas con fibromialgia muestran una total incoherencia con lo que sienten. Este conflicto deja entrever que ante cualquier situación ellas son las que menos importan, y por tanto ocupan el último lugar en su propia vida. Se dejan manipular emocionalmente por los demás asumiendo hacer lo que rechazan.

  • Rigidez de intensidad variable de los músculos y tendones: Aparece cuando hago algo que no quiero hacer o estoy con una persona con la que no quiero estar: “tengo que asumir esta obligación”, “no deseo hacer esto pero no puedo rehusar”, “no puedo negarme”. 
  • Alteraciones del estado de ánimo (depresión, tristeza, melancolía…): “De nada ha valido sacrificarme para que todo sea diferente, para que los otros cambien” (= sean como a mí me gustaría que fueran). 
  • Dificultad de concentración: Buscando el eterno reconocimiento, su pensamiento está dirigido en todo momento a cubrir las necesidades de cuántos la rodean. “No sé qué más puedo hacer (…para que me quieran)”. 
  • Insomnio: Entregarse al sueño es relajarse y confiar. Si yo siento que “el enemigo y/o el peligro acecha” entonces “necesito estar alerta”. También el insomnio es indicador de necesitar estar controlando todo y en todo momento, puesto que mientras dormimos “dejamos de controlar”. Para más información sobre este síntoma te invito a leer el post que redacté al respecto. 
  • Cefaleas: En general los dolores de cabeza tienen su origen en una desvalorización intelectual, cuando trato a toda costa de encontrar “otras ideas” con que rebatir una opinión diferente (=frente a la autoridad), es decir, es estar dando una y otra vez vueltas a lo mismo en la cabeza. Estas personas tienen un alto nivel de exigencia, tanto con ellas mismas como con las personas que la rodean, y con frecuencia (ya lo hemos visto con el insomnio) son muy controladoras. “Esto no está saliendo como a mí me gusta”, “todo ha de ser perfecto”. Y tenemos que recordar que no solo es importante vivir, sino también dejar vivir. 
  • Dolores estomacales: El estómago es el órgano que finalmente acepta, o no, todo lo que “nos comemos”, y duele cuando nos obligamos a aceptar (= a digerir), uno tras otro, todos  aquellos “marrones” que nos tragamos de la familia. 

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Conflicto de identidad

Después de haber interpretado durante tanto tiempo un determinado papel en la historia que es nuestra vida, terminamos, sin pretenderlo, por identificarnos y reconocernos con él y en él. Si queremos empezar a Ser algo muy diferente lo primero es darnos cuenta de que Somos más que ese personaje “inventado y creado por nosotros”, y después poner nuestra intención en ir quitando poco a poco las “capas de cebolla” que nos separan de nuestro verdadero Ser, sin olvidar, no obstante, que esas capas han sido necesarias para cubrirnos (=protegernos) mientras las hemos necesitado. 

La persona con fibromialgia entra en pánico ante la sola idea de dejar de ser “el personaje”. La incertidumbre de “no saber quién será” si decide actuar de una manera diferente la bloquea y paraliza. Es un “quiero y no puedo” porque “es en la familia donde me he estructurado, donde he tomado forma”, de alguna manera “es la familia quién me ha dado mi identidad”; incapaz de resolver esta situación dónde se encuentra atrapada, a cada paso se siente con menor valía… y con menor valor (=determinación) para llevarlo a cabo. 

  • Problemas con la memoria (conocidas como “lagunas mentales”): Es una manera de “borrar” el pasado. Aquí cabría preguntarse “¿qué quiero olvidar que tanto me duele?”.

Personalidad: Desvalorización

No sirvo para nada

La persona que vive en desvalorización ni se ama, ni se valora, ni se respeta lo suficiente. Si aplicamos la Terapia del Espejo veremos que ella, en esa misma medida, percibe que las personas con las que interactúa ni la aman, ni la valoran, ni la respetan.

Si cada una de las personas que nos rodean no sólo forman parte de nuestro propio universo sino que además están haciendo el papel que las corresponde, entenderemos que gracias a estos espejos vamos a aprender a amarnos, valorarnos y respetarnos.  

El enfermo de fibromialgia vive para los demás, tan fuera de sí, de su sentir, que no es capaz de darse cuenta de cuando se aproxima al límite de su esfuerzo para poder retirarse a tiempo, siendo que en la mayoría de los casos incluso supera éste con creces.

Para él la familia ocupa un primer lugar en el ranking de prioridades: cree que no puede abandonarla porque ésta depende de ella, se siente el sostén de su familia y se desvive por atenderla. Realmente es como el niño que se pone delante de los papás y comienza a hacer aspavientos para atraer su atención ansiando su reconocimiento… pero si éste no llega (= si no se le reconoce su total entrega y sacrificio) se siente aún más desvalorizado.

La responsabilidad que esta persona asume en cuestiones que no la conciernen esconde una desproporcionada culpabilidad: ”no soy lo suficientemente buena”, “no sirvo para nada”, “lo he hecho mal”. Su vida es hacer y hacer para que los demás la valoren. Su eterna queja la de que “nadie se da cuenta”: “con todo lo que hago por ellos y así me lo pagan”. Asimismo, como está en la obstinación de que todo ha de ser perfecto, no porque alguien se ofrezca para aligerarla de su carga va a liberarse de ella: “no lo va a hacer como yo”, “si no sale bien va a ser culpa mía”.

Si buscamos en su Transgeneracional generalmente encontramos que hubo una mamá castradora (ausente o sobreprotectora). Su programa la lleva a erigirse como la “gran madre”: todo lo tiene que hacer ella, de todo se tiene que ocupar.

Por su parte, en el estudio del Proyecto Sentido, vemos que estas personas no fueron deseadas por sus padres (bien porque nacieron del sexo contrario, bien porque llegaron en “un mal momento”), e incluso las quisieron abortar.

Reflexiones

La vida es como es y no como a mí me gustaría que fuera. Puedo luchar contra ella hasta agotar mi energía… o aceptarla. Si no quiero morir en el intento, mejor elijo esto último. Cuanto más acepto más me valorizo, más disfruto, más VIVO.

Aceptar es sinónimo de rendición, no de resignación. Me rindo ante lo evidente.

Puedo, por ejemplo, entender y comprender que la desvalorización tan sólo es una parte de mí que está enferma… ¡¡pero no soy yo!!, y que, si así lo quiero, este puede ser el mejor momento para comenzar una aventura apasionante hacia mi propio descubrimiento.

Esto a veces puede no resultar sencillo, porque cuando se ha pasado mucho tiempo entregada a los demás olvidándose de una misma se ha perdido la conexión con el alma: parece no haber amor, parece no haber valor, parece no haber alegría… pero sólo “parece”. El amor, el valor, la alegría siempre han estado ahí, esperando a que te dieras cuenta de ellos. 

Te invito a jugar al “como si… esto ya formara parte de tu vida”. Con los ojos cerrados visualízate siendo la persona que deseas ser. El inconsciente no necesita nada más. Date el permiso de comprobar que la vida es alegre y que puedes disfrutarla plenamente.

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¡¡Venga, anímate, haz un “como si…”!!

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– Gracias –


Porque tú tienes el problema pero también tú tienes su solución… te acompaño en el camino de vuelta a tu Ser, si es que encuentras obstáculos para acceder por ti mismo al origen de tu enfermedad, trastorno y/o situación conflictiva

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Hipnosis Profesional y Patrones de cambio en PNL (Programación Neurolingüística) – Regresiones
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4 replies on “Fibromialgia: Conflictos emocionales

  • Zaro Olvera

    Excelente presentación, tengo una conocida con este conflicto emocional y creo que va a crear conciencia de muchas cosas.- gracias por compartir esta info tan importante!!

    Responder
    • Mari Ángeles Cámara

      Hola Laura, ¿Cómo se trata? De momento tomando conciencia de lo que te dice la enfermedad, desde la interpretación de los síntomas tal y como lo he detallado en el artículo. Es importante reconocer en ti todo el valor que tienes y sobretodo actuar con coherencia (hacer únicamente lo que realmente quieras y no lo que creas que se espera de ti). Hay que cambiar creencias para cambiar costumbres. Ya es importante que des el primer paso de reconocimiento de que tú tienes algo que hacer al respecto. Si en algún momento te sientes bloqueada y necesitas de un acompañante, aquí me tienes. Un abrazo 🙂

      Responder

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