Proyecto Sentido Gestacional

 

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Somos el proyecto del deseo de nuestros padres

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El Proyecto Sentido Gestacional es una gran fuerza que condiciona nuestra vida mientras no seamos conscientes de él, y mientras algunos de ellos son maravillosos, otros nos bloquean impidiendo la realización de los proyectos de nuestro propio Ser


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Si atendemos a las tres palabras que lo conforman, tenemos que el Proyecto Sentido Gestacional alude a:

  • Proyecto: Es la proyección, unas veces consciente y otras inconsciente, que hacen los padres sobre la vida de sus hijos. Se trata de un deseo (pensamiento + emoción) que ha de ser planificado en base a unas instrucciones concretas para que pueda verse realizado.
  • Sentido: Es lo que percibe el futuro bebé de los proyectos de sus padres, es decir, el significado o finalidad de este proyecto o deseo.
  • Gestacional: Periodo donde queda programada esta información.

Como cualquier otro “proyecto” también este viene a expresar el “sentido” por el cual se ha sido “concebido”, puesto que todo en el Universo ha estado de forma inmaterial antes de manifestarse en un estado material, o lo que es lo mismo, primeramente fue el propósito y después la existencia.

Es importante que tengamos en cuenta que, más allá del acto sexual puramente biológico, si tiene lugar una concepción es porque con anterioridad ha habido una llamada (= proyecto de los padres) que, como ya hemos visto, puede ser o no consciente, así como un conflicto vivido por la futura madre dieciocho meses antes de que tenga lugar el nacimiento.

Marc Fréchet, padre del Proyecto Sentido Gestacional

El Proyecto Sentido Gestacional nace de los estudios que el psicólogo clínico Marc Fréchet realiza basándose en sus propias vivencias.

Marc Fréchet fue concebido a finales de la 2ª Guerra Mundial cuando la madre de este doctor francés, que se encontraba a la espera de un juicio tras el cual sería encarcelada, planificó junto con su esposo la concepción de un hijo con la intención de evitar la prisión. Tal y cómo argumentaba Marc Fréchet, sus primeros 18 meses los vivió en una cárcel (su primera prisión fue el útero materno) rodeado de mujeres y al mismo tiempo completamente solo, pues su madre ni le deseó primero ni le cuidó después.

Años más tarde, durante su trabajo de psicólogo, se percató de que prácticamente el 99% de sus pacientes eran mujeres, y que además eran las parálisis las enfermedades dónde tenía mayor éxito. Y es que estaba llevando a cabo su Proyecto Sentido Gestacional: liberar a las mujeres de su encarcelamiento (=parálisis, ausencia de libertad de movimiento). Asimismo se dio cuenta de cómo la vida adulta representaba la misma triste estampa de esos primeros meses de vida, pues acostumbraba a sentirse en soledad incluso cuando estaba en buena compañía.

Este despertar fue lo que le impulsó a profundizar en su propia experiencia para poder regalarnos este legado tan fascinante.

¿Quién o qué ocupaba el pensamiento de mi madre durante este periodo?

El Proyecto Sentido Gestacional abarca los 9 meses antes de la concepción, el periodo de gestación y hasta los 2/3 años de edad del niño. Hay algunas preguntas que podemos hacernos para encontrar respuestas a problemas que estemos viviendo en este momento  o, en otros casos, para dar sentido a episodios vividos con anterioridad, ya que de una forma muy precisa las vivencias de nuestra madre van a marcar y a dirigir nuestra vida. Entre otras:

  • ¿Vivió alguna pérdida importante? (=duelo no realizado)
  • ¿Hubo carencia económica? ¿Problemas de herencias?
  • ¿Cómo era su relación sentimental? ¿Había respeto, tolerancia…?
  • ¿Tenía su propio “nido” para recibir a sus “crías”?
  • ¿Tuvo la necesidad de cambiar su domicilio? ¿Vivir en otra ciudad?
  • ¿Podía llevar a cabo libremente sus decisiones?
  • ¿Hacía aquello que deseaba hacer?
  • ¿Sintió miedo por la posible pérdida del bebé?
  • ¿Hubo con anterioridad un aborto o una amenaza de aborto?
  • Durante este periodo, ¿alguien atravesó alguna enfermedad “importante”?

Por supuesto que puede haber acontecimientos agradables y felices que me impulsen hacia una vida fantástica y plena de bienestar (=si mamá siente “éxito en la vida”, yo siento “éxito en la vida”), pero también los puede haber desagradables (de diferentes tonalidades de intensidad que pueden incluso llegar a ser dramáticos) que me lleven a vivir experiencias problemáticas (=si mamá siente “este no es buen momento para que vengas al mundo”, yo siento “no tengo derecho a vivir”).

Antes de que la madre tenga conocimiento de su embarazo puede haber, o no, un deseo consciente de querer un hijo. Tengamos en cuenta no obstante que, en todos los casos, si un hijo viene al mundo es porque inconscientemente así se deseaba.

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Concepción y reproducción

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Llevamos impresa la marca de nuestros padres

Durante este franja temporal se imprime la primera marca, a la que llamaremos impronta, en el futuro hijo: “me gustaría que fuera un niño” (y no una niña o al contrario), “ahora no es buen momento”, “que disgusto más grande”, “no deseo que este sea el padre mi hijo”, “se me acabó la vida”… e incluso si se piensa en abortar. Y da igual que después esta mamá quiera, cuide y alimente a su bebé, porque esta impronta queda registrada, marcando a este niño en su personalidad y en su manera de enfrentarse a la vida.

En la etapa intrauterina mamá y bebé viven fusionados, siendo Uno emocionalmente. Esto significa que sea cual sea el acontecimiento emocional que esté viviendo la madre el feto lo va a vivir siempre en primera persona, quedando impregnada con ello cada una de las células que en este momento están formando su estructura. Por este motivo, cuanta más información podamos obtener de nuestra progenitora sobre sus miedos, sus frustraciones, sus sueños, sus anhelos, sus tristezas, sus resentimientos… mayor luz llevaremos a nuestra vida.

Tener en cuenta asimismo que la madre durante la gestación vive un especial estado de profunda sensibilidad psicológica y emocional que rompe algo en su estructura, motivo por el que afloran en ella recuerdos (normalmente inconscientes) de su propia infancia. La calidad de estos recuerdos se verá reflejada en la relación que establezca con su hijo durante los primeros años de su infancia.

Cuando se estudia el Proyecto Sentido Gestacional se han de tener también en cuenta las patologías por las que atravesó la mamá en el embarazo, puesto que desvelan qué situaciones fueron las que ella vivió en forma de conflicto: aquello que sintió que le quitaban o que no la dieron, aquello que hubiera deseado hacer y le prohibieron, o aquello que hizo porque se sintió obligada a hacerlo. Entre las patologías más comunes citaré la hipertensión arterial, diabetes gestacional, contracciones uterinas, edemas y anemia.

En pos del reconocimiento

En nuestro inconsciente queda registrado el mandato que recibimos en el Proyecto Sentido Gestacional como un mensaje similar a: “Mientras obedezca obtendré el reconocimiento familiar, pero si no lo hago la familia me va a rechazar”, y este “disentimiento” puede hacer que comencemos a vivir situaciones conflictuales que deriven desde una enfermedad a un accidente, problemas inter-relacionales e incluso conflictos existenciales.

Un motivo para tener un Proyecto Sentido Gestacional de inexistencia puede darse cuando el bebé no es esperado o si el padre, la madre o ambos desean un niño y nace una niña (ni que decir tiene que igualmente al contrario). La mayoría de las personas zurdas biológicas responden a un Proyecto Sentido Gestacional de esta índole: el niño/hombre zurdo “obedece” la orden impuesta mediante una actitud volcada hacia el rol femenino (esto es función maternal: protección a los hijos, preparación de alimentos, responsabilidad en el nido familiar) mientras que la niña/mujer zurda lo hará hacia el rol masculino (toma de decisiones, necesidad de trabajar para traer el sustento, protección familiar).

Te pongo otro ejemplo para que entiendas cómo pesa sobre nosotros el Proyecto Sentido Gestacional. Si mi mamá durante este periodo sufre la pérdida de alguien muy querido, bloquea su duelo y siente tristeza, ¡¡yo siento duelo bloqueado en la tristeza… durante toda mi vida!!, por lo que voy a ser una persona que en todo momento y situación estaré triste “sin motivo aparente”. Y si me preguntas “¿desde cuándo?” te responderé que “desde siempre, yo ya nací triste”. Mi apariencia puede ser apática, como de falta energía: no me ilusionan los retos, no persigo objetivos; me conformo con sobrevivir. ¡¡Sin embargo esta tristeza no me pertenece!!

Lo verdaderamente importante es que cada uno de nosotros podamos tomar plena conciencia de nuestro Proyecto Sentido Gestacional para poder entender, aceptar y trascender nuestras inclinaciones y comportamiento, y de esta forma liberarnos de la fidelidad familiar inconsciente.

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NACIMIENTO = PRIMERA AUTONOMÍA

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La forma en que venga al mundo va a jugar un papel decisivo en aquellos momentos que supongan una nueva etapa en mi vida, pues será lo que defina mi manera de proyectarme en la acción.

El acto de nacer me permite mostrarme por vez primera como un ser completo: Es mi primera autonomía. Lo ideal en un parto es que sea el bebé quién avise cuando quiere nacer, es decir, lo idóneo es esperar a que se produzcan las contracciones. Este momento es guardado fiel e íntegramente por mi inconsciente, y de acuerdo a cómo se haya producido, de acuerdo a cómo haya sido ese primer paso hacia mi primera autonomía, va a depender la manera en que afronte las siguientes: transición de una etapa a otra en el crecimiento (3, 7, 12, 15 años), salir del nido familiar, puesta en marcha de cualquier tipo de proyecto (estudios, pareja, trabajo), etc…

  • ¿Fue el mío un parto natural?
  • ¿Vine con una o varias vueltas de cordón?
  • ¿Fue un embarazo de riesgo y mi mamá tuvo miedo de perderme?
  • ¿Inicie la acción del parto o fue necesario estimularlo?
  • ¿Vine con presentación podálica?
  • ¿Me ayudaron a nacer con fórceps?
  • ¿Había una cesárea programada o la practicaron de urgencia?
  • ¿Durante el parto se hizo uso de la anestesia?
  • ¿Fui un bebé prematuro?…

A título de ejemplo supongamos que yo he venido al mundo con una vuelta de cordón. En este caso he sido yo quien ha puesto en marcha el trabajo del parto, pues hay dilatación del cuello e incluso ya estaba colocada en el canal. ¿Pero qué ocurre cuando me dispongo a nacer? El cordón, que está enrollado a mi cuello, se estira y encoje como un elástico y siento el peligro de ahogarme. Lo que registra mi cerebro es que en la autonomía puede haber un peligro de muerte, porque si salgo del vientre de mi madre puedo morir… pero si no salgo también.

Para finalizar, otro factor a tener en cuenta es el número que ocupo entre mis hermanos (incluyendo abortos y/o muertes prematuras). No es lo mismo ser el hijo número uno, el dos… o el último. Biológicamente sobre el hijo mayor -el número uno- recae la posición alfa del clan, por lo que inconscientemente se le exigirá mayor responsabilidad. El hijo más pequeño por su parte, en muchos casos lleva la estampa del “plan de pensiones para la vejez”, es decir, una persona ya estructurada desde el vientre de su madre en ser quién cuide de los padres cuando estos sean mayores. Inconscientemente su mandato de “si me comprometo con alguien me alejo de papá y mamá” le hace sentir gran culpabilidad cuando no está ocupándose de sus padres; como resultado estas son personas que se quejan de no encontrar pareja, o de dar con parejas que no quieren compromiso, o bien se ven envueltas en problemas económicos que les impide mantener una relación estable, e incluso, en ocasiones, llegan a contraer matrimonio pero no tienen hijos (y en el caso de que los tuvieran priorizan las necesidades de sus progenitores).

Conclusiones

Todos y cada uno de nosotros está programado a vivir determinadas experiencias en relación a la información inconsciente en la que está estructurado. Esta información muchas veces resulta ser una pesada carga que impide vivir la vida en paz y con plena coherencia.

El estudio del Proyecto Sentido Gestacional, junto al del Árbol Genealógico (también llamado Metagenealogía, PsicogenealogíaTransgeneracional):

  • Te muestra los conflictos que están asociados a tu patología física (síntoma o enfermedad), a tu comportamiento (adicciones, anorexia, bulimia, fobias…), a tus experiencias repetitivas (desórdenes de pareja, infertilidad, problemas económicos…) y, en rasgos generales, a la actitud con la que afrontas tu vida.
  • Te brinda la comprensión del “para qué” estás viviendo estas experiencias. Esta toma de conciencia es la que te permite desactivar tus programas limitantes, liberarte de su carga y, mediante la nueva información que aportas a tu clan, liberar de ella también a todos tus descendientes.
  • Te devuelve el poder sobre ti, pues entiende que eres tú el único hacedor de tu vida. 

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Si no te gusta el mundo que ves no puedes cambiarlo, pero si cambias uno solo de tus pensamientos sobre él, cambiará tu universo  –  A. Einstein

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Estudio de tu Proyecto Sentido Gestacional

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