Nudo Sadomasoquista: Qué es y Cómo deshacerlo

Todo cuanto has de saber sobre el nudo sadomasoquista: Qué es y cómo deshacerlo.

 

¡No soy feliz!

 

Es bueno recordar que los nudos se forman en medio de un camino: Algo debe de ir en una dirección y no va. El niño va camino de ser adulto y no va. Si va, no hay nudo. Los nudos también se pueden entender como reacciones a miedosSiempre que existe abuso, se forma un nudo.

Antes de adentrarnos en analizar este nudo, conviene hacer una diferencia entre dolor y sufrimiento:

El dolor es absolutamente necesario para sobrevivir. Según Alejandro Jodorowsky, si los niños no sintieran dolor se tirarían por la ventana o se quemarían, y nosotros nos mataríamos. La raza humana sin dolor se acabaría en un segundo. En cambio el sufrimiento es algo anormal, el sufrimiento consiste en alimentar al dolor a lo largo del tiempo. Este nudo nos quita la felicidad.

Víctima y victimario

Procede de una educación basada en castigos físicos, privaciones y vejaciones, y de un ambiente cotidiano teñido de violencia (física, psicológica yo verbal) entre los distintos miembros de la casa (padre y madre, padres e hijos, hermanos…). El niño traduce el amor como dolor. 

Esta temática de sufrimiento prolongada en el tiempo se convierte en costumbre, en una forma de vida donde siempre confluyen víctima y victimario. En la pareja este tipo de relaciones tienden a ser muy duraderas por el paralelismo entre ambas partes, puesto que cada uno está al servicio del otro.

¿Proyectas este nudo?

Estarás manifestando el nudo sadomasoquista si te ves identificado en las siguientes observaciones:

  • En casa te exigían sacar las mejores notas, tenías prohibido equivocarte y/o llorar.
  • En tu infancia no tuviste juego, amor, ternura…, las relaciones que conoces son dolorosas.
  • La respuesta a lo qué quieres para tu vida es poder ser feliz o encontrar la alegría de vivir.
  • Vives con una crítica continua, agresión verbal, humillaciones, juicios… las relaciones sociales y de pareja.
  • Los roles de víctima y victimario están bien definidos y aceptados.
  • Disfrutas del sexo doloroso, te da placer la flagelación, te estimulas con dolor y cierto grado de tortura.
  • Llevas tatuajes y piercing.
  • Tu umbral del dolor es muy alto.
  • Te realizas cirugías estéticas por placer o para ser aceptado.
  • En tu árbol resuenan las creencias del tipo: “la vida es dura”, “todo se consigue a base de sacrificio”, “el pan se gana con el sudor de tu frente”, “es la cruz que dios te ha dado”.

El nudo sadomasoquista también se representa en quienes estuvieron sobreprotegidos en su infancia, sin opción al dolor como maestro. Este sentirse limitado por amor impide la individualización como forma de autonomía.

Características de los 4 egos

Nudo sadomasoquista intelectual

Estas son algunas cosas que pueden identificarlo:

  • Cuando usamos un lenguaje feo y desagradable. 
  • Vamos lanzando pestes contra el mundo en el que vivimos.
  • Tenemos pensamientos negativos y auto despreciativos. 
  • Estamos continuamente soportando agresiones verbales.
  • Nos gusta usar un vocabulario en el que picamos al otro, nos encanta convertirlo todo en una tragedia. 

Si crees que “al mundo has venido a sufrir”, “que cada uno lleve la cruz que le ha tocado cargar en la vida” o “que este mundo es un valle de lágrimas”, quizá en el estrato de tus bisabuelos haya alguna herida que sanar. Las ideas locas las heredamos de los bisabuelos. 

Nudo sadomasoquista emocional

En este caso estamos dentro de las relaciones que usan el chantaje emocional. Para identificarlo:

  • Usamos el silencio como arma emocional.
  • Toda relación de dominación es siempre una relación sadomasoquista.
  • Cuando asociamos el amor con el sufrimiento: 
    • Se nota que lo quiere, ¡mira cuanto sufre por él!”.
    • Era una santa” (una mujer ignorada de la que se abusó durante toda su vida). 

Si sentimos por ejemplo que “quién bien te quiere te hará sufrir”, que “el matrimonio es para siempre”, que “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”, o que “para el bien y para el mal, hasta que la muerte nos separe”, habrá que estudiar a fondo las parejas de nuestros abuelos, en ellos está la clave de nuestro mundo emocional

Nudo sadomasoquista libidinal (sexual-creativo)

En este caso experimentamos placer en el dolor. Para identificarlo es importante saber que: 

  • El cerebro confunde dolor y placer, pues ante los dos estímulos se segregan endorfinas. La fijación tras un abuso queda marcada como un tatuaje, de tal forma que lo que nos hicieron, después nos lo hacemos a nosotros mismos o lo hacemos a los demás.
  • Debemos reconocer que un poco de dolor puede ser divertido, estimulante, pero: ¡Atención! ¿Cuándo hay demasiada sal en nuestro plato?
  • Si tenemos un padre sadomasoquista, la visión del hombre estará asociada a ese tipo de contrato. La solución siempre es una apertura de consciencia. 
  • Placer siempre es asociado al dolor. 

Si nos dosificamos el gozar, “más vale pájaro en mano que ciento volando”, “después de la risa viene el llanto”, o limitamos nuestro potencial creativo, o nos prohibimos probar placeres nuevos y explorar la sexualidad con libertad, es muy probable que nuestros padres tuviesen un contrato con contenido de sufrimiento. 

Nudo sadomasoquista material

Podemos identificarlo porque: 

  • Parecemos siempre dispuestos a infringir y soportar agresiones físicas. Es un nudo que produce mucha intensidad y resulta muy peligroso… ¡lo vemos a diario en la televisión!
  • Vivimos en un lugar donde no estamos a gusto y no hacemos nada al respecto 
  • Nos alimentamos mal, estamos conectados con problemas alimenticios como la bulimia y la anorexia. ¿Cómo cuido mi cuerpo en general? 
  • Tenemos problemas con el crecimiento, con la relación que hemos establecido con nuestro cuerpo. 

Si creemos que “nadie da nada por nada”, que “más vale solo que mal acompañado”, o en la vida que compartimos con los hermanos sufrimos de abusos por invasión, por desatención, por falta de afecto, competiciones obsesivas o descalificaciones, más adelante, en la vida adulta proyectaremos ese sufrimiento en nuestro cuerpo, el dinero, la comida y el territorio.

Dos polos de un imán

El nudo sadomasoquista tiene siempre dos componentes que viven en simbiosis: El sádico y el masoquista. Son los dos polos de un imán. Un elemento sádico o masoquista puede adoptar forma de persona, de casa, de país, de institución, de trabajo… Detrás de cualquiera de estos elementos estará el arquetipo paterno o materno. 

El dolor tiene valor para la supervivencia. La sabia naturaleza, o Dios, o como lo queramos llamar, ha creado un sistema en forma de chorro químico que sale de nuestras glándulas, viaja por nuestro organismo y nos alerta de un peligro. Así nuestro sistema nervioso reacciona para salvar nuestra vida. El problema aparece cuando nos quedamos enganchados a ese chorro químico, cuyo efecto es tan adictivo y similar al chorro que produce placer. 

  • Si una persona asocia de manera enfermiza el dolor con el placer, nace un masoquista.
  • Si una persona asocia de manera enfermiza la dominación con el placer, se hace sádico.

Cada vez que nos quejamos de algo, estamos consintiendo la presencia de un sádico en nuestra vida. Si sufrimos, es que consentimos esa relación sadomasoquista. Identificarse con el sufrimiento es un obstáculo para el cambio: “¿qué seré cuando deje de sufrir?”.

Y es que, igual que Freud definió la neurosis de renta (la persona se mantiene enferma por los beneficios de todo tipo que ello le reporta), podríamos nosotros definir “la queja de renta”, atendiendo al fenómeno de que las víctimas son atendidas y tienen privilegios que los vencedores no tienen.

Si algo no te agrada, cámbialo. Si no lo puedes cambiar, cambia tu actitud. No te quejes.

 

Maya Angelou

No hay excusa para la queja, si hay queja hay nudo. 

Sadomasoquismo positivo

Cuando lo hemos resuelto, provoca que: 

  • Nos gusta nuestra casa y la ciudad donde vivimos, pero tampoco nos apegamos a ellas, somos capaces de adaptarnos a los cambios de territorio. 
  • Nos cuidamos en general. Nos alimentamos bien y damos placer a nuestro cuerpo.
  • Cesa la queja, nos apuntamos al cambio. 
  • Podemos adoptar profesiones que son nudos sanados: Un cirujano es alguien que tiene un nudo sadomasoquista positivizado.

 

Ser (feliz) va mucho más allá de ser un derecho:

Ser (feliz) es una obligación.

 

Inspirado en: Vía Interior

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