Creencias: La cigarra y la hormiga

Descubre  el poder de las creencias: la cigarra y la hormiga, en versión del nuevo paradigma.

 

¡Disfruto y SOY CIGARRA!

(Clic para ver en YouTube)

 

Con frecuencia damos las cosas por hecho. No nos paramos a reflexionar si, ante tal o cual situación, podría mantener una actitud distinta a la que hasta ese momento he sostenido. Soy como soy en función de mis creencias, y de la misma manera mi mundo no puede ser otro. 

¿Hasta qué punto nos condicionan nuestras creencias? Detente un instante a recordar esta fábula y su consabida moraleja.

Este es un buen ejemplo de cuán sencillo es adquirir una creencia. Las creencias no son ni buenas ni malas: lo que sí es verdad es que mientras algunas creencias nos vienen muy bien porque nos facilitan la vida, otras son como grandes piedras que entorpecen nuestro camino.

A modo de metáfora, si nos viéramos a nosotros mismos como grandes edificios cada uno de los ladrillos que formaran esa estructura correspondería con cada una de nuestras creencias. ¿Es posible quitar un ladrillo? ¡Claro que sí! ¡Y además sustituirle por el ladrillo que nosotros elijamos!

 

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras, tus palabras porque se transformarán en actos, tus actos porque se harán costumbres, tus costumbres porque forjarán tu carácter, tu carácter porque formará tu destino… y tu destino será tu vida.

 

Mahatma Gandhi

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Lo que crees, lo creas

¡Vaya juego de palabras! ¿Te has fijado alguna vez que la primera persona del singular del verbo creer y del verbo crear es la misma? «Yo creo», y así sucede: lo que creemos con nuestros pensamientos lo creamos en nuestra vida… y después nos sorprendemos cuando decimos «¿ves cómo tenía razón?».

Por este motivo es tan importante decelerar el ritmo que llevamos; que seamos conscientes de lo que nos sucede y capaces de observar dónde repetimos actitudes que nos desagradan, renunciar a dar todo por hecho… y dejarnos sorprender en lo que pasaría si dijéramos o actuáramos de manera diferente.

¿Te atreves? ¡Es muy divertido!

Cuando tú cambias, todo tu universo cambia.

Ahora te propongo algo: Pon atención a los pensamientos que te llegan mientras lees la siguiente fábula… y descubrirás alguna/s de tus creencias. Asimismo, con el fin de profundizar en ellas, te invito a la lectura del artículo Ejercicio para Detectar y Cambiar CREENCIAS.

La historia, como bien sabes, trata sobre una hormiga que trabaja muy duro pensando en el mañana… y una cigarra que vive el presente.

¿Por qué no puedo disfrutar de la vida si soy cigarra?
¿Por qué tan solo si me sacrifico y trabajo duro puedo tener la opción de vivir sin carencias?
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¿Con cuál te identificas tú?

Había una vez una hormiga y una cigarra que eran muy amigas.

Durante todo el otoño la hormiga trabajó sin parar, almacenando comida para el invierno. No aprovechó el sol, la brisa suave del fin de la tarde, ni la charla con amigos tomando una cervecita después de un día de labor.

Por su parte, la cigarra prefirió dedicar su tiempo a aquello que tanto la hacía disfrutar: cantar mientras tocaba su guitarra. A veces lo hacía rodeada de sus amigos, y otras teniendo por escenario una bella puesta de sol.  No desperdició ni un solo minuto en pre-ocuparse por el mal tiempo que estaba por venir.

Pasados unos días empezó el frío; la hormiga, exhausta de tanto trabajar, se metió en su guarida repleta hasta el techo de comida.

Pero alguien la llamó por su nombre desde afuera y, cuando abrió la puerta, tuvo una sorpresa al ver a su amiga cigarra en un Ferrari y con un valioso abrigo sobre sus hombros. La cigarra le dijo:

¡Hola amiga! Voy a pasar el invierno en París. ¿Podrías cuidar mi casita?

La hormiga respondió:

– ¡Claro! ¿Pero qué ocurrió? ¿Dónde conseguiste el dinero para ir a París, comprar este cochazo y un abrigo tan bonito y caro?

Y la cigarra respondió:

Pues verás, estaba cantando en un bar la semana pasada cuando pasó por allí un productor al que le gustó mi voz… ¡Firmé un contrato para hacer representaciones en París!… A propósito… ¿Necesitas algo de allá?

– Sí. -dijo la hormiga- Si encontraras a La Fontaine ¡mándalo al carajo de mi parte!  (La Fontaine, autor de la fábula original).

 

Moraleja: Cuando haces aquello que realmente quieres, priorizando la voz de tu corazón por encima de la de tu mente, el Universo se confabula contigo.

 

No des nada por hecho, ¡déjate sorprender!

 

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