El asma habla de dos conflictos: pánico y amenaza en el territorio.
«El ambiente en casa es sofocante»
En medicina el asma está encasillada como una enfermedad crónica del aparato respiratorio, la cual imposibilita respirar adecuadamente. El asma produce una forma particular de disnea, en la que la persona tiene dificultad en que se lleve a cabo correctamente la fase de exhalación de la respiración (incapacidad de sacar el aire), lo que da lugar a un exceso de aire en el aparato respiratorio.
Dos frentes abiertos
La persona asmática tiene abiertos dos frentes. Desde la © Descodificación Biológica Integrativa (DBI) y en base a los estudios del dr. Rike G. Hamer, el asma se considera una constelación del ectodermo territorial, es decir, se ven afectados simultáneamente dos relés cerebrales (el correspondiente a la mucosa de la laringe y al de los bronquios) y, por tanto, los conflictos implicados también son dos.
La capa embrionaria conocida como ectodermo habla de contacto / separación: necesito un contacto que no tengo, o rechazo el contacto que no quiero. Como hablamos de ectodermo territorial, los conflictos siempre están vinculados al territorio. Este territorio lo vamos a encontrar generalmente en la familia (el grupo y los miembros que lo componen).
Laringe: hemisferio izquierdo
La laringe, en la que se ubican las cuerdas vocales, forma parte del tracto respiratorio. Este órgano participa en el habla (producción de sonido) y la deglución. A nivel cerebral se controla desde el hemisferio izquierdo (parte de la corteza sensorial), cuyo relé cerebral se sitúa exactamente frente al de la mucosa bronquial.
El conflicto biológico se relaciona con miedo / susto (femenino) o con miedo territorial (masculino), según el género, la lateralidad y el estado hormonal de la persona. Es decir, el conflicto de miedo /susto es la respuesta femenina a un peligro imprevisto, y el conflicto de miedo territorial es la respuesta masculina a una amenaza del territorio.
- En mujer diestra (estado hormonal normal) y hombre diestro (hormonalmente bajo de testosterona), el conflicto es de pánico, miedo, susto sorpresivo y aterrador en el territorio que te deja mudo, sin habla. Resentir: «deseo gritar y no puedo», «me dejó sin aliento», «no sé cómo expresar el dolor que siento».
- En hombre zurdo (estado hormonal normal) y mujer zurda (hormonalmente baja de estrógenos), el conflicto es de sentir invadido y/o amenazado mi territorio (el aire que respiro es tóxico). Resentir: «mis padres están discutiendo, me aterran sus gritos», «me ahogo en este ambiente tan asfixiante».
Bronquios: hemisferio derecho
Los bronquios se subdividen dentro de cada pulmón en numerosos conductos más pequeños llamados bronquiolos. Su principal función es transportar aire a los alveolos pulmonares, donde se intercambian oxígeno y dióxido de carbono durante la respiración. A nivel cerebral se controla desde el hemisferio derecho (parte de la corteza sensorial), cuyo relé cerebral se sitúa exactamente frente al de la mucosa laríngea.
El conflicto biológico se relaciona con el miedo territorial (masculino) o con miedo / susto (femenino), según el género, la lateralidad y el estado hormonal de la persona. Es decir, el conflicto de miedo territorial(1) es la respuesta masculina a una amenaza del territorio, y el conflicto de miedo /susto es la respuesta femenina a un peligro imprevisto.
- En hombre diestro (estado hormonal normal) y mujer diestra (hormonalmente baja de estrógenos), el conflicto es de sentir invadido y/o amenazado mi territorio (el aire que respiro es tóxico). Resentir: «mis padres están discutiendo, me aterran sus gritos», «me ahogo en este ambiente tan asfixiante».
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- En mujer zurda (estado hormonal normal) y hombre zurdo (hormonalmente bajo de testosterona), el conflicto es de pánico, miedo, susto sorpresivo y aterrador en el territorio que te deja mudo, sin habla. Resentir: «deseo gritar y no puedo», «me dejó sin aliento», «no sé cómo expresar el dolor que siento».
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(1) El conflicto masculino de miedo territorial es equivalente al de conflicto femenino de preocupación por el nido.
Tipos de asma
El asma puede cursar como asma húmedo cuando afecta a la mucosa bronquial, en este caso se trata de un conflicto de separación (“me siento separado de tal persona”), y como asma seco cuando afecta al músculo, en el cual se vive un conflicto de impotencia (“no me siento capaz de”).
Los sentidos biológicos para ambos casos son los mismos. Por un lado la necesidad de retener mayor cantidad de aire (= miedo a carecer de alimento emocional, espacio, vida, libertad), y por otro el miedo a que el aire que entre a mis pulmones sea un aire tóxico (= peligro en el ambiente, experiencias dolorosas pasadas).
Resentires
“Me guardo el aire porque siento que fuera…
- me falta espacio para respirar».
- la situación me ahoga, me deja sin aire».
- no puedo expresarme».
- lo que se respira es peligroso (peleas en el territorio)».
- la atmósfera es tóxica».
- prefiero mi aire al de los otros».
- el ambiente es sofocante».
- hay demasiada gente viviendo en esta casa».
- no tengo derecho a respirar».
- no tengo libertad«.
En muchas casos tras esta sintomatología encontramos una silenciosa y dolorosa búsqueda de mamá. Pregúntate: ¿quién me quitaba el territorio / espacio para vivir? Asimismo mira tu árbol, tu transgeneracional, y aligéralo de su carga comprendiéndolo y trascendiéndolo.
En ocasiones un cambio de clima cura a las personas asmáticas… sobre todo si no son acompañados por la familia.

El asma en niños
Los niños son tremendamente permeables y flexibles, cualidad que les facilita absorber todo lo que ocurre en su entorno. Ellos, al igual que los adultos, reciben la mayor parte de la información (93%) a través del sentido de la vista (= lenguaje no verbal: gestos, posturas, miradas, respiración, entonación de la voz…).
Tan solo un pequeño porcentaje (7%) les llega a través del sentido del oído (= palabras que les dicen, aquello que escuchan). Esto quiere decir que en un ambiente hostil, a pesar de que tú le verbalices a tu hijo que «todo va bien«, él tan solo percibe la emoción que hay tras tus palabras (tensión, miedo, abandono…), de la misma manera que vivirá la seguridad y la protección cuando así lo sienta a su alrededor.
¡Tengo miedo, no discutáis, no os enfadéis!
Los niños que con habitualidad padecen bronquitis y/o asma denuncian un ambiente tóxico en casa, nos hablan de la existencia de dificultades de relación en la familia. El niño asmático vive con miedo las peleas que se repiten entre los padres: el padre que grita y la madre que calla (o viceversa).
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El asma es una forma de sofocar el amor, de expresar un llanto reprimido, de mostrar el miedo ante la incapacidad de “respirar” solo, porque se siente abandonado, ni es amado ni protegido: el niño tiene miedo a la vida.
Estos niños suelen asumir las culpas de todo lo que anda mal en su entorno, y como la culpabilidad inexorablemente lleva implícita un castigo, éste queda manifiesto en el sentimiento de no ser valiosos, en un deseo de no estar aquí o de sentirse como un estorbo.
Tengamos en cuenta también que los conflictos biológicos de los niños son mayoritariamente somatizaciones de los conflictos psico-emocionales de los padres (¿quieres saber más?).
Normalmente al crecer, los niños asmáticos “dejan atrás” su enfermedad (se van a estudiar a otra ciudad, se independizan o por algún otro motivo se van de casa), alejándose por tanto de la fuente de conflicto. Posteriormente, sin embargo, pueden manifestar otras crisis en caso de vivir experiencias (= engrama) que vuelvan a accionar aquel antiguo interruptor.
Tú eres su referente.
Enseña a tus hijos a expresar lo que sienten.





¿Y cuando somos adultos y no superamos el asma, qué podemos hacer?
Hola Vivian, si de adulta sigues con el asma es porque en tu vida se siguen repitiendo los mismos conflictos. Ten en cuenta que el inconsciente no diferencia real de simbólico, y si en tu caso había un ambiente asfixiante en casa, ahora que ya estás fuera de ella, el rol de papa´y mamá lo pueden desempeñar tus jefes o compañeros del trabajo, tu pareja, hijos… en todos los casos cada uno de nosotros tiene su propia historia y desde uno mismo no siempre resulta sencillo llegar al meollo del conflicto. Un abrazo 🙂