La enfermedad tiene una lógica Bio-Lógica

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Nada ocurre por casualidad, la enfermedad tiene  un motivo, un para qué… La enfermedad tiene una lógica Bio-Lógica

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Lo que vives es la proyección de tu inconsciente

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Acostumbramos a mirar hacia fuera. Buscamos el origen de cuanto nos sucede en el exterior cuando, siempre y en todos los casos, la causa no está fuera sino dentro de nosotros. Consecuentemente, el efecto es lo que se manifiesta como enfermedad, relaciones dificultosas, ansiedad, conflictos laborales, deudas, frustración, depresión, etc.

Y digo “la causa está dentro de nosotros”, puesto que son nuestros programas inconscientes los que dan lugar a que experimentemos la vida de la manera en que lo estamos haciendo. Nuestras emociones y creencias determinan nuestra realidad, son lo que dan soporte a nuestra manera de ver y entender la vida, es decir, lo que definen nuestra interpretación de los hechos.

Por tal motivo, la enfermedad no es algo que nos elija caprichosamente para fastidiarnos o hacernos la vida imposible. El doctor Ryke G. Hamer, tras un largo estudio e infinitas comprobaciones que dieron validez al enunciado de sus 5 Leyes Biológicas, nos lo expone de manera rotunda:

La enfermedad es un programa especial de la naturaleza con sentido biológico (SBS).

Es decir, se trata de un recurso natural que nos brinda una segunda oportunidad. Su finalidad es la comprensión de que podemos reinterpretar de manera más objetiva, ausente del automaticismo del programa inconsciente, el acontecimiento que hemos catalogado como conflicto.

De la involución a la evolución

A fin de avanzar, de crecer, de aprender a vernos como lo que realmente somos, vivimos experiencias de toda índole a las que me voy a referir como agradables y desagradables. Dentro de estas últimas, algunas las resentimos como disgustos mientras que otras las experimentamos como conflictos.

Pues bien, la situación deviene de disgusto a conflicto cuando se dan simultáneamente una serie de características en un instante puntual de mi vivencia, dando lugar a lo que el dr. Hamer denominó bioshock. A saber:

  • Dramático: Me satura, me rompe. Es más que eso que consideramos un disgusto, puesto que lo supera en intensidad y estrés generado.

  • Inesperado: Se me viene encima de repente y de manera brusca. Cuanto menos no me lo esperaba.

  • Vivido en soledad: Hace referencia a no expresarlo, pero también a hacerlo sin que por ello me sienta comprendido desde lo que siento en mis entrañas.

  • Sin solución satisfactoria: No encuentro la manera de salir del conflicto, en mi interior se enfrentan la emoción con la razón.

Este bioshock me permite darme cuenta de un espacio que permanece herido en mi interior. Mi alma, valiéndose de mi cuerpo, me hace ver qué parte de mí está pendiente de sanar. Y si la vida me hace la propuesta de mirarlo, es porque ahora tengo cuánto necesito para trascenderlo.

La respuesta me la ofrece mi biología a través del síntoma. La enfermedad es la propuesta más lógica que mi cerebro, traductor de mi inconsciente biológico, ha encontrado para superar el instante de bioschok, haciendo por mí lo que yo no me he permitido hacer.

La enfermedad, o SBS, tiene un Sentido Biológico

El inconsciente biológico tiene como propósito definido la supervivencia, primero como especie y después como individuo. De hecho, si hoy formamos parte de las especies supervivientes de la Tierra, es porque a lo largo de la historia hemos ido adaptándonos a todas las vicisitudes de nuestro entorno.

Precisamente es el proceso filogenético, la evolución de la vida, lo que nos aporta la comprensión del sentido biológico de lo que conocemos como enfermedad:

Tanto los programas fisiológicos ordinarios de nuestro cuerpo como la respiración, digestión, regulación de temperatura… como los especiales, síntoma o enfermedad, son procesos útiles, necesarios y sensatos, integrados a través de millones de años, gracias a los cuales hemos sobrevivido y continuamos haciéndolo.

Una vez tiene lugar la fertilización, hay un periodo de siete días donde no hay diferenciación de las células provenientes de la división celular. Entre el octavo y el catorceavo día, las células comienzan a especializarse dando paso a los diferentes tejidos.

Cada tejido desarrollado posee una función específica, por lo que hablamos de tres capas embrionarias, también conocidas como capas germinales u hojas blastodérmicas, que quedan completamente definidas en el día veintiuno.

Cuestión de supervivencia

En los dos primeros meses de vida intrauterina, durante el desarrollo de cigoto a embrión, el futuro ser humano encarna toda la memoria filogenética, desde la primera forma de vida (ameba) hasta nuestros días.

En estos dos meses de intensos cambios, nuestro cuerpo biológico resume en sí mismo toda la evolución. De tal manera que tenemos:

  • Branquias como los peces.
  • Tres pares de riñones suplementarios como algunos anfibios.
  • Membranas en los dedos como los patos.
  • Una hilera de mamas como determinados mamíferos.
  • Etc.

Toda esta información impresa en nuestro ADN, es una memoria que guardan nuestras células.

A los dos meses, y con el fin de terminar con este proceso, se produce la apoptosis o muerte celular programada. Durante la misma, las células del recuerdo de lo que fuimos, en base al entorno que tuvimos, se auto destruyen para dar cabida a otras nuevas células, adaptadas a la necesidad de nuestro entorno actual, puesto que es inviable que ambas coexistan.

Sin embargo esto no impide que los programas biológicos de supervivencia queden registrados en la memoria celular, con el fin de activarse ante cualquier necesidad de asegurar la continuidad de la especie. Y esto, mi buen amigo, es a lo que tanto temes y llamas enfermedad.

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Cuanto vives se inscribe dentro de una realidad biológica

Los seres humanos tenemos una serie de necesidades biológicas que hemos de sentir cubiertas en todo momento; a saber:

  1. Respiración: Oxígeno, vida.
  2. Agua: Nuestro cuerpo está formado por agua en un 70%.
  3. Alimento: Tanto material como emocional.
  4. Reproducción: Asegurar la especie.
  5. Protección: Tanto a nosotros mismos como a nuestro clan.
  6. Estructura y locomoción: Capacidad de acción. Necesidad de obtener un resultado en la acción.
  7. Relación: Identidad, reconocimiento, y pertenencia en el territorio.

Cuando alguna de estas necesidades no se abastece, percibo peligro y vivo un estrés. Siento miedo:

  • De ahogarme si no puedo respirar.
  • De morir por falta de agua o comida, o de no poder alimentar.
  • Al sentirme desprotegido o a no poder proteger.
  • De no ser capaz de llevar algo a cabo.
  • Cuando me falta el contacto o se me impone.
  • Ante la ausencia de reconocimiento.
  • Cuando queda en entredicho mi identidad.

Este peligro activa una alerta llamada miedo que eclipsa mi ser, anulando cualquier explicación intelectual que pretenda dar la razón.

La enfermedad es la respuesta

En consecuencia, la enfermedad es la respuesta biológica resultante de la demanda a una necesidad no cubierta. Esta reacción biológica, que evidentemente se da en todos los animales, en el ser humano se complica un poco más: Nuestro inconsciente, que únicamente entiende de emociones, no diferencia lo real de lo virtual, simbólico o imaginario.

¿Qué quiere decir esto? Te pongo un ejemplo.

Un buen día me echan del trabajo. Para mí es un estrés; ¿Cómo voy a alimentar a mis hijos? Mi inconsciente, que registra la emoción de miedo a que mis hijos mueran por inanición, envía este input al cerebro que, a su vez, pone en marcha el mecanismo de supervivencia.

Ante tal alerta, el cerebro emplea millonésimas de segundo para buscar en su base de datos el programa (=respuesta) que mejor se adapte al peligro inminente. La orden, en este caso concreto, es la misma que recibiría la biología de una leona que no ha podido apresar el alimento para sus crías.

La solución, para ambos, es aumentar el número de células hepáticas. Cuanto más grande sea el hígado mayor será su capacidad de almacenaje de nutrientes, a fin de poder abastecer en el momento que éstos falten. El significado que ha dado el hombre a esta respuesta biológica es cáncer de hígado.

Nos expresamos metafóricamente

Como has podido observar, el lenguaje que utilizamos y nuestra realidad biológica van íntimamente unidos. Veamos otro ejemplo.

Una mujer acaba de ser diagnosticada de cáncer de mama. Lo que viva a partir de este momento, viene determinado por lo que se está diciendo en base a su interpretación particular de la situación, reforzado como no por sus creencias.

Si en lugar de como un diagnóstico lo recibe como un pronóstico, y su lenguaje interno es “voy a morir”, el siguiente chequeo podrá sentenciar el “haber desarrollado una metástasis en los pulmones”.

¡No! ¡Esto no funciona así! Es imposible que una célula mamaria transmute a una pulmonar, o que viaje por la sangre hasta hospedarse en otro órgano. Su miedo a morir ha facilitado que las células de sus pulmones proliferen para, de esta manera, obtener mayor cantidad de oxígeno y asegurar la vida. ¿Vas comprendiendo? 

Imaginemos que lo experimenta como “esto no puedo asimilarlo“, en cuyo caso se verá afectado el intestino delgado cuya función, precisamente, es la de asimilar los nutrientes. 

Si se dijera “no me siento capaz de salir de aquí, esto me supera“, se resentiría el sistema músculo esquelético.

Ahora bien, supongamos que esta persona ha oído hablar de la BioNeuroEmoción® :lol:. En consecuencia, recibe el diagnóstico sin entrar en pánico porque entiende que su biología quiere hacerle llegar un mensaje. Este diagnóstico es la respuesta a alguna situación dramática de la que hasta ahora no ha sido consciente.

El paso siguiente será investigar por sí misma el para qué de esta respuesta, o hacerlo de la mano de un acompañante. Llegar al momento conflictual, expresar la emoción silenciada, sanar la percepción de lo sucedido, comprender que lo vivido es algo que se repite en el árbol, aporta, como mínimo, paz al espíritu.

 Tipos de conflictos

Son tres los conflictos necesarios que sustentan la experiencia llamada enfermedad, a saber:

  • Conflicto desencadenante: Bioschock o situación dramática, que reúne las características anteriormente expuestas, disparadora de los síntomas.
  • Conflicto programante: Experiencia anterior de igual colorido conflictual con ausencia de sintomatología. Normalmente lo encontramos en los meses de gestación o en la edad infantil.
  • Conflicto estructurante: Estamos estructurados en un árbol familiar. Nuestra biología porta una información X, responsable de que percibamos como conflictos situaciones que en un principio son neutras,

Te pongo un ejemplo. El deportista que comienza la carrera tras el disparo de salida (=conflicto desencadenante -> enfermedad), previamente se ha inscrito para ello (=conflicto estructurante), y ha entrenado para tal fin (=conflicto programante).

1. Conflicto estructurante

Todos estamos estructurados en una serie de programas. Se trata de la información que recibimos a través el árbol genealógico y que, en forma de creencias (= lenguaje interno) y emociones, nos conduce a interpretar de una manera específica cada experiencia de vida.

Por consiguiente, todo evento no resuelto que haya supuesto un peligro en mi clan, y más concretamente en la vida de los ancestros con los que esté vinculado, será lo que más adelante, durante mi edad adulta, me lleve a vivir una situación desde su misma percepción e igual sentir.

Esto significa que al desconocer otra forma de hacerlo, mi reacción, totalmente automática, deja obsoleto mi libre albedrío. El resultado de esta actitud se traduce en un determinado comportamiento, relación, problemática económica, laboral, etc., o un síntoma o enfermedad.

2. Conflicto programante

En él quedamos programados, y en ningún caso presenta síntomas. Como te indicaba en su presentación, generalmente el conflicto programante se haya en la información de la madre, con la que vibramos tan estrechamente en la etapa gestacional y hasta los tres de edad, o en los episodios que han dejado una herida durante la infancia.

3. Conflicto desencadenante

Tal y como su nombre indica, es el conflicto que desencadena la sintomatología.

Cuando un niño nace con una enfermedad, o ésta aparece en los primeros meses de vida, habrá que buscar el conflicto en la historia que mamá ha resentido durante el embarazo y/o en el transgeneracional, teniendo muy en cuenta lo relacionado con la abuela materna.

Por último añadir que, como sabes, en el Universo todo se mueve en ciclos; nosotros, que formamos parte de él, también lo hacemos. En lo que se refiere a las enfermedades, los conflictos tienden a repetirse mientras que no hayan sido comprendidos, aceptados y liberados.

Por tal motivo, a lo largo de tu vida y en diferentes ocasiones, vivirás conflictos de igual colorido emocional sin presentar ningún acuse sintomatológico, en tanto en cuanto tenga lugar el conflicto desencadenante. Es lo que en BioNeuroEmoción® estudiamos con el nombre de Ciclos Celulares Biológicos Memorizados.

Sí a la intuición del corazón

Nuestra evolución no es otra que reconocer nuestra divinidad, entendiendo que, tanto el cuerpo como la mente, nos son necesarios para vivir en este plano y trascender en él expandiéndonos en Consciencia. Las únicas trabas que encontramos son generadas por los miedos, por supuesto irreales, que nos muestra el ego, con el que por tanto tiempo nos hemos identificado.

Ahora es momento de decidir:

  • Si continuar viviendo con la información del instinto (=inconsciente biológico), identificándote con la necesidad de tener y sujeto por lo tanto a los programas de supervivencia (=adaptación al entorno).
  • O vivir con la información de la intuición (=corazón), con lo que quieres y eliges ser siendo tu propia auto referencia, superponiendo al tener el hecho de que ya ERES.

Actuando desde el instinto continuarás sufriendo los síntomas, enfermedades, trastornos conductuales y demás historias problemáticas. Actuando desde la intuición, tan solo experimentarás procesos cortos y significativos, que te acercan cada vez más a tui Ser Divino y Esencial.

Reflexiones

  • ¿Qué no me dieron? ¿Qué me faltó?
  • ¿Hago lo que quiero hacer?
  • ¿Hay algo o alguien que me lo impide?

La enfermedad no es la causa, sino el efecto de tu forma de pensar.

De hecho, la enfermedad en sí no es el problema, el verdadero problema es que estás dejando de ser tú, para convertirte en lo que crees que los demás esperan de ti.

De esta manera entras en controversia contigo mismo, porque la parte de ti que se miente y finge que todo está bien, se enfrenta a la que experimenta el dolor de sentirse ignorada.

Lejos pues de luchar contra la enfermedad, hazla tu aliada. Ríndete, que no resígnate, al mensaje inequívoco que te trae ¡¡y actúa!!

La enfermedad te pide que te hagas cargo del trauma no resuelto y de las emociones ahogadas que pujan por salir. Ve al encuentro del niño que llora por sus heridas: tú, ahora, estás en disposición de que al fin cicatricen. (Sesiones  de Sanación del Niño Interior).

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Decreta tu YO SOY

Deja de vivir para tener, y de esta forma no tendrás miedo a perder

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Redacción: Mari Ángeles Cámara – Volviendo a Nacer.


– Gracias –



Todas las situaciones que consideras problemáticas tienen un aprendizaje para ti
Disfruta de este maravilloso reencuentro con tu Ser. 

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